Opinión

Inteligencia, investigación y control migratorio. ¿luz al final del túnel?

Por: José Luis Gil

El antiguo dicho “siembra vientos y cosecharás tempestades” parece calzar dramáticamente con la terrible situación en Europa, en especial en Francia, Alemania y otros países, que vienen siendo arrasados por enjambres de migrantes musulmanes y africanos extremadamente violentos, dispuestos a destruir todo a su paso en su pretensión de reclamar más derechos a los gobernantes.

En el Perú, la descomunal migración venezolana motivada por el sátrapa Nicolás Maduro podría tomar el mismo rumbo que en Francia, si es que el gobierno no toma el toro por las astas, como parece haber empezado a hacerlo.

Los migrantes llegan aparentemente buscando ayuda y hospitalidad a un país lejano y generoso. Muchos seguramente fueron a trabajar, a tratar de establecerse ellos y sus familias, respetando las normas, guardando su cultura de manera respetuosa, para no chocar o entorpecer la cultura de quienes los acogen y adaptarse a su nuevo hogar; sin embargo, grupos en número indeterminado llegan también para cumplir con consignas ideológicas, políticas o religiosas, como en el caso de Francia, y siembran el caos y el terror (el fenómeno criminal, que en gran parte es promovido por migrantes venezolanos, tiene aterrada a un sector de la población peruana).

¿Pero por qué suceden estos eventos que muchos no logran entender?

La razón es simple: es el resultado de estas políticas “buenistas”, “políticamente correctas”, de “solidaridad” o de “abrazos y no balazos” de AMLO en México, que el progresismo mundial ha inoculado con gobernantes que actúan como zombis, como Ángela Merkel en 2015, que abrió las puertas de par en par a la migración musulmana y africana. Hoy Francia paga las consecuencias. Nuestro país tampoco está lejos del pernicioso “buenismo”, como lo fue con los presidentes Toledo, Humala, PPK, Sagasti, entre otros, todos “progres” o caviares, que aflojaron todos los controles para tolerar una migración venezolana sin control. El alto índice de criminalidad es el precio que pagamos todos los peruanos por estos desatinos.

Es un error estratégico para los países tolerar acogidas indiscriminadas, mucho menos si estas vienen con el cliché de “razones humanitarias”; al contrario, deben ser motivo para ser más estrictos y así evitar ingresos masivos sin control, en los que se filtran, sin ninguna duda, criminales de todos los pelajes.

En el Perú, los reflejos políticos del ministro del Interior, César Astudillo, han advertido que la migración ilegal es uno de los precursores del incremento de la criminalidad. Es por eso por lo que instamos a la PNP y a su comandante general PNP, Freddy Vásquez, a seguir apoyando todas las operaciones contra la migración ilegal que se están llevando a cabo a nivel nacional por la Superintendencia Nacional de Migraciones, que dirige el Dr. Luis Yunis Herrera, cuyos éxitos ya se pueden apreciar.

La decisión estratégica del gobierno de dar todo el apoyo económico, político y técnico a la investigación policial, la inteligencia y el control migratorio, en concordancia con el «Escudo de las Américas» como la punta de lanza de su estrategia, puede ser la luz al final del túnel contra el fenómeno criminal que el país necesita y que todos esperamos. ¡Éxitos!

¡Vamos con todo!

(*) Exdirector general de Inteligencia del Mininter y ExGein

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba