Opinión

Lo que nos dejó el Mundial

Por: Hans Berger

Con el pitazo final del eslovaco Slavko Vinčić en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, llegó a su fin el vigésimo tercer Campeonato Mundial de Fútbol que concluyó con un justo campeón: España. “La Roja” empezó con un tímido empate sin goles contra el sorpresivo seleccionado de Cabo Verde y su veterano arquero Vozinha, que ha sido el héroe del torneo. La campaña terminó con dos claros triunfos ante los seleccionados de Francia (2 – 0) y Argentina (1 – 0 en suplementario).

 Solo recibió un gol en contra en siete partidos, un récord que no tiene precedentes. Por el tercer puesto, Inglaterra se impuso por 6 – 4 a Francia. Más allá del brillo de la segunda estrella para España, este torneo pasará a la historia como el certamen de la gran transformación. Con 48 selecciones por primera vez y el paquete de reformas más severo en décadas, que la FIFA y la IFAB han implementado para combatir el juego brusco, las protestas excesivas y la pérdida deliberada de tiempo. Lo contradictorio es que, mientras por un lado se trata de agilizar el juego, poniendo límites de tiempo para los saques de meta, laterales y salidas del campo por un cambio de jugador, por otro lado paraliza y enfría el juego con los tiempos de hidratación que no se justifican cuando no se juega a temperaturas extremas e inclusive en estadios con aire acondicionado.

 También marcó la despedida de tres glorias del fútbol mundial, como son Lionel Messi, Luka Modrić y Cristiano Ronaldo. Además, también debería marcar la desaparición de los jueces de línea que han pasado a ser meras figuras decorativas. El VAR determina, finalmente, si es tiro de esquina o saque de meta. También si es fuera de juego o no y llega hasta marcar foul, aunque el juez de línea no haya levantado su banderín, como sucedió con el polémico gol anulado a Egipto en el partido contra Argentina o la expulsión, por doble amarilla, de Embolo en el mismo partido. Hace unos años, el juez de línea era el asistente del árbitro, hoy en día esa función ha recaído en el VAR. ¿Tiene sentido mantener esta función? Me parece que no. Contra lo que muchos pensábamos, el Mundial de 104 partidos demostró que el fútbol no pierde interés por expandirse, siempre y cuando el espectáculo mantenga la intensidad física y táctica que vimos en esta edición.

“La preocupación que nos dejó el Mundial 2026 es ver la velocidad a la que se juegan los partidos. Es muy superior a la de nuestra Liga 1” 

 La inclusión de la ronda de dieciseisavos de final regaló sorpresas mayúsculas (como la eliminación de Brasil a manos de la Noruega de Erling Haaland). La preocupación que nos ha dejado el Mundial es ver la velocidad a la que se juegan los partidos, muy superior a la de nuestra Liga 1. 

(*) Periodista deportivo. 

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