
El Perú ha probado de todo y casi todo le ha salido mal. Hemos tenido el gabinete de los técnicos puros, esos que hablan en inglés con el FMI pero no saben cómo se aprueba un presupuesto en una comisión del Congreso a las 11 de la noche. Hemos tenido el gabinete de los políticos puros, esos que conocen cada pasillo de Palacio pero confunden déficit fiscal con déficit de atención. Y hemos tenido el gabinete de los amigos, que no es ni técnico ni político, solo es leal. El resultado está a la vista: ministros que duran 60 días, reformas que no se implementan y un Estado que no inspira confianza ni dentro ni fuera. Lo que necesitamos no es elegir entre técnica y política.
Es combinarlas. Un gabinete ministerial integrado por personas técnicas, sí, pero complementado con experiencia política real. No política de Twitter. Política de trinchera, de gestión de crisis, de negociación parlamentaria. Y en esa fórmula, tres nombres del pasado reciente ayudan a entender el perfil: Ismael Benavides, Rafael Rey Rey y Marcos Vinelli. El técnico que entiende el poder Ismael Benavides es el arquetipo que el MEF necesita recordar. Economista de formación, empresario, MBA en Berkeley, consultor del Banco Mundial en privatizaciones, ministro de Pesquería en el gobierno de Belaúnde, ministro de Agricultura y luego de Economía y Finanzas en el segundo gobierno de García. ¿Por qué funcionó? Porque no era solo un buen economista.
Era un economista que había sido diputado entre 1990 y 1992, que sabía que el proceso presupuestal, como él mismo dijo, “es el más político de todos”. Sabía hacerse respetar en el MEF, dar tranquilidad a los inversionistas y, a la vez, tejer alianzas en un Congreso fragmentado. Cuando asumió Economía, la calificadora Fitch dijo que su nombramiento mantendría la perspectiva económica positiva del país. Eso no lo logra un improvisado. Lo logra un técnico con espalda política. Necesitamos más Benavides en Economía, en Agricultura, en Energía y Minas. Gente que haya estado en el sector privado, que sepa lo que es una planilla, pero que también haya sufrido una interpelación.
El político que sabe gestionar Rafael Rey Rey es el otro lado de la moneda, igual de necesario. Ingeniero industrial de profesión, pero con una carrera parlamentaria larguísima: diputado en 1990, constituyente en 1992, congresista en tres periodos, parlamentario andino, y luego ministro de la Producción y ministro de Defensa durante el segundo gobierno de García. Rey demostró que un político de ideas firmes puede ser un gestor eficiente.
En Defensa, un ministerio que suele ser caja negra, tuvo que lidiar con compras militares, con las Fuerzas Armadas y con un Congreso hostil. No era un general, era un civil con criterio político que entendía la cadena de mando y la cadena de responsabilidad. Hoy se le discute si es o no un experto económico para el BCR, precisamente porque su perfil es más político que técnico, y esa es la clave: no lo pondrías en el BCR, lo pondrías donde se necesita muñeca política: PCM, Defensa, Justicia, Trabajo, Interior, Transportes.
Carteras donde no basta saber el manual, hay que saber negociar con gobernadores, con sindicatos, con bancadas que cambian de opinión cada martes.El cuadro fresco político y técnico Por otro lado, un cuadro fresco político y técnico: Marcos Vinelli, docente universitario, académico experto en gestión pública, conoce el sector agrario y ha visto de cerca —y los ha enfrentado— dos fenómenos de El Niño que nunca tienen las mismas características ni las mismas consecuencias. Su trato político con organizaciones agrarias complejas, las comisiones y juntas de regantes lo han curtido para este momento. Es lo que el país y el campo necesitan. Cómo se vería ese gabinete No se trata de nostalgia, se trata de un modelo. Una presidenta que quiere sobrevivir 5 años necesita un gabinete en tres capas: a) El ancla técnica: Economía, BCR, Energía y Minas, con gente como Benavides. Perfiles con maestría, experiencia internacional y credibilidad en los mercados. Su trabajo es decir que no. b) El escudo político: PCM, Defensa, Interior, Justicia, Transportes, con gente como Rey. Perfiles que hayan sido elegidos, que hayan perdido y ganado elecciones, que sepan contar votos y dar la cara en televisión sin leer un papel. Su trabajo es hacer que el “no” del técnico se convierta en un “sí” viable en el Congreso. c) Los gestores sectoriales: Salud, Educación, Transportes, con técnicos de carrera como Marcos Vinelli, que hayan pasado por viceministerios, direcciones ejecutivas, direcciones generales o gobiernos regionales, no estrellas de LinkedIn que pisan el ministerio por primera vez. El Perú no está para experimentos ideológicos ni para pasantías ministeriales. Está para un gabinete que combine la hoja de cálculo con el mapa electoral. Basta de ministros que son muy buenos en su especialidad, pero no saben que para sacar un decreto necesitan la firma de tres sectores. Y basta de políticos que son muy buenos declarando, pero no han administrado ni una bodega. Necesitamos técnicos con colmillo y políticos con gestión. Como Benavides. Como Rey y Vinelli.
* Exministro de Transportes y Comunicaciones
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