“Hoy urge un gabinete de ancha base y un verdadero Plan Perú”
Escribe: Pedro Enrique Morales Miranda Mg. Ciencia Política y Gobierno. Abogado Constitucionalista.

Hemos ingresado a un nuevo ciclo político. Como toda nueva etapa, este momento representa una oportunidad para corregir errores del pasado y construir las bases de una gobernabilidad sólida. La historia demuestra que los países que logran superar sus crisis no son aquellos donde una sola fuerza política impone su voluntad, sino aquellos donde sus gobernantes entienden que el interés nacional es mayor que las diferencias partidarias.
El Perú viene pasando más de una década de enfrentamiento permanente entre el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo. Presidentes vacados, congresos disueltos, gabinetes censurados y una constante confrontación política han debilitado las instituciones, afectado la economía y profundizado la desconfianza ciudadana. Tenemos la oportunidad de terminar con ese círculo vicioso.
Nuestra historia nos ofrece una lección que no debería ser ignorada. Cuando se inició la transición democrática en los 2000, el gobierno de transición encabezado por Valentín Paniagua optó por conformar un gabinete de ancha base, integrado por personalidades de diversas corrientes democráticas. Esa decisión permitió recuperar la confianza institucional, garantizar la gobernabilidad y conducir exitosamente al país hacia elecciones libres y transparentes, aunque al día de hoy algunas personas lo critican.
Debemos entender que la política es cíclica, y los errores suelen repetirse cuando las lecciones del pasado son olvidadas.
Por ello, el gobierno entrante tendrá la responsabilidad histórica de juntar a todas las fuerzas políticas democráticas, especialmente a aquellas que han obtenido representación en el Congreso de la República. No basta con extender una invitación al diálogo; es necesario compartir responsabilidades en la conducción del Estado mediante un gabinete plural, técnico y representativo de la diversidad política del país.
Asimismo, resulta imprescindible reactivar el Acuerdo Nacional, principal espacio de concertación política y social, con la finalidad de revisar las políticas de Estado que orienten el desarrollo del Perú durante las próximas décadas. La estabilidad del país no puede depender únicamente de la voluntad de un gobierno o de una mayoría parlamentaria circunstancial.
Hoy tenemos una realidad que no puede ser ignorada, la mayoría de los peruanos no votó realmente por un plan de gobierno —que, en muchos casos, ni siquiera era conocido—, sino por la convicción de impedir que un determinado modelo político e ideológico se instalara en el Poder Ejecutivo. Sin embargo, casi la mitad del país respaldó la otra opción electoral.
Ese resultado obliga a entender que el Perú continúa siendo una nación profundamente dividida políticamente. Gobernar únicamente para quienes apoyaron a una candidatura significaría prolongar esa fractura. La verdadera gobernabilidad solo será posible incorporando a todos los sectores democráticos en la construcción de soluciones comunes.
No es tiempo de imponer el plan de gobierno de un partido político. El único plan que debe convocarnos es el Plan Perú, que comience por poner fin al enfrentamiento permanente entre el Ejecutivo y el Legislativo; que impulse las reformas constitucionales y legales que hoy reclama la ciudadanía para fortalecer las instituciones; que genere reglas claras para atraer las grandes inversiones nacionales y extranjeras; pero que, al mismo tiempo, garantice una regulación eficaz que proteja los derechos de los peruanos, preserve el interés público y fortalezca al Estado.
Lo que el país necesita hoy, es un Estado capaz de generar confianza, seguridad jurídica y reglas estables para todos.
La historia ya nos mostró el camino. Ahora corresponde a la clase política tener la grandeza de recorrerlo, solo así los verdaderos ganadores seremos todos los peruanos.




