¿Por qué quiebran las empresas en el Perú? Cuando el sueño se apaga
Por: José Castillo Carazas

Todo comienza con una chispa. El viaje del empresario nace de una idea en la que confía ciegamente. Convencido, invierte su capital, su tiempo y su energía para llevarla a la acción. El día de la inauguración, el optimismo es desbordante. Sin embargo, al poner en marcha la maquinaria, descubre de golpe que el entusiasmo no basta: existen diversos factores que debe aprender a medir y controlar, puesto que cualquiera de ellos podría afectar la continuidad de su negocio e, incluso, llevarlo a cerrar definitivamente sus puertas.
El primer golpe de realidad suele ser una reducción de ventas: competencia feroz o falta de mercado que no responde al plan original. A esto le sigue la reducción de márgenes. Es aquí donde brilla una característica única de nuestra idiosincrasia: el peruano no solo es resiliente, sino profundamente recursivo. No tiene temor de poner su empresa «a dieta», recortando gastos al límite con tal de no quebrar.
Pero el verdadero calvario empieza en los plazos de cobro. Los clientes grandes imponen condiciones de pago cada vez más largas, afectando severamente el capital de trabajo. Esta asfixia obliga al empresario a buscar financiamiento, pero se enfrenta a la rigidez de la banca tradicional y a los costos elevadísimos del financiamiento alternativo. El resultado: una empresa que trabaja para pagar préstamos.
En su afán por sobrevivir, muchos caen en el temido descalce financiero: financian la inversión de largo plazo con deuda de corto plazo. Este error técnico genera un costo enorme y es una de las principales causas que dinamitan la continuidad operativa en el Perú. Para evitar este trágico desenlace, existen recomendaciones pragmáticas que marcan la diferencia entre una empresa que perece y una que prospera:
Planifique y actualice el plan permanentemente No haga un trámite para el banco; elabore su hoja de ruta. Proyecte escenarios, incluya un presupuesto mensual a 24 meses. Improvisar es costoso; planificar es barato. La gran mayoría de empresas que quiebran jamás tuvieron un plan actualizado.
El flujo como si fuera oxígeno No confunda utilidad contable con liquidez. Una empresa puede ser rentable y estar quebrada si no convertirse sus acreencias en efectivo. Defina una política clara de crédito y sea consistente en su cumplimiento.
Financie cada inversión con el plazo correcto El largo plazo financia activos fijos; el corto plazo, las necesidades operativas. Negocie con su financiador los plazos y cuotas que sean compatibles con el retorno real que generará su negocio.
Respáldese de talento técnico y aprenda de los errores ajenos Ningún emprendedor nace sabiendo administrar, vender y financiar simultáneamente. Los errores en los negocios son inevitables; lo que diferencia a un empresario exitoso es que aprende de los errores de otros antes de cometerlos en carne propia. Emprender en el Perú es, sin duda, un acto de valentía y coraje. Pero sostener el negocio en el tiempo exige que la pasión inicial dé paso a la disciplina, al orden y a una inquebrantable vocación por la excelencia gerencial.
(*) Contador Público Colegiado y Máster en Banca y Finanzas.

