Internet para todos: cómo aprovechar la infraestructura digital en Perú
Por: Emilio Rossi Ferreyros

En el Perú, el acceso a internet refleja una desigualdad evidente. En Lima hay más opciones y precios más bajos. En muchas regiones, en cambio, el servicio es más caro o simplemente no llega.
No es solo un problema de geografía. Es, sobre todo, un problema de cómo estamos usando la infraestructura que ya tenemos. El internet funciona como una red de transporte. Primero llega al país a través de cables submarinos que lo conectan con el mundo. Luego esos datos viajan dentro del territorio por redes de fibra óptica. La principal es la Red Dorsal Nacional de Fibra Óptica, que recorre miles de kilómetros conectando regiones. Finalmente, operadores locales llevan el servicio hasta los usuarios.
El sistema está bien pensado, pero no ha funcionado como debía. Durante años, la Red Dorsal fue poco utilizada. No porque no sirva, sino porque sus tarifas no eran competitivas y su diseño no facilitaba la participación de operadores pequeños. El resultado es que el internet sigue concentrado donde ya hay desarrollo, en lugar de expandirse hacia donde más se necesita.
A esto se suma el centralismo digital. Gran parte del tráfico de internet pasa por Lima, lo que encarece y ralentiza el servicio en regiones. Para corregirlo, se están implementando nuevos puntos de intercambio regional, conocidos como IXP. En el Perú, la organización NAP Perú impulsa la creación de seis de estos nodos, que permiten que el tráfico se procese más cerca de los usuarios.
En este contexto, algunos plantean que la solución es el internet satelital. Puede ser útil en zonas muy alejadas, pero no es la respuesta principal. La evidencia técnica, respaldada por organismos como el World Bank y la International Telecommunication Union, muestra que la fibra óptica sigue siendo la forma más eficiente de llevar internet masivo, porque tiene mayor capacidad, mejor velocidad y menor costo por usuario en el largo plazo.
En el Perú incluso se ha declarado el acceso a internet como un derecho. Pero la experiencia demuestra que las declaraciones no conectan a nadie. Lo que realmente cambia la realidad son las decisiones técnicas bien diseñadas y ejecutadas a tiempo.
La solución está más cerca de lo que parece. El país no necesita empezar de cero. Necesita hacer que su infraestructura funcione. Abrir la red dorsal a más operadores, fortalecer los puntos regionales de conexión y promover competencia local puede reducir costos y ampliar cobertura.
Y en los lugares donde la fibra no pueda llegar, el internet satelital puede complementar, pero no reemplazar, el sistema.
Hoy el internet no es un lujo. Es una herramienta básica para estudiar, trabajar y generar oportunidades. El Perú ya hizo la inversión más difícil. El siguiente paso es más simple y más urgente: tomar decisiones correctas para que el internet llegue a todos, y a un precio justo.
(*) Abogado y candidato a diputado, N° 4 por País para Todos.

