
Saben nuestros candidatos al Senado y a la Cámara que no están postulando a un cargo, sino a la gerencia de una crisis? Al revisar las propuestas de este 2026, queda una sensación de vértigo. Se ofrecen bonos, se prometen títulos en tiempo récord y se habla de romper tratados como si fuera un trámite de oficina. Pero nadie habla del Riesgo País. Ignorar los criterios de riesgo es como decorar los camarotes de un barco que tiene una vía de agua en el casco. El estudio del CEIUC es claro: el Perú enfrenta hoy una “Tormenta Perfecta” de cinco frentes que no podemos ignorar:
1. El riesgo de la fragilidad institucional
Proponer cambios drásticos, como eliminar leyes por cuotas o reformar el Estado a ciegas en un Congreso fragmentado, es jugar con fuego. Sin instituciones sólidas, el país se vuelve impredecible. Y la impredecibilidad es el veneno de la inversión. Si no hay reglas claras, el dinero huye y el empleo se evapora.
2. La infiltración del crimen organizado
Este es el riesgo más silencioso y letal. El tráfico de tierras, la minería ilegal y los préstamos “gota a gota” están capturando al Estado. Prometer “Casa Ya” o títulos rápidos sin una estrategia de inteligencia es, sencillamente, pavimentarles el camino a las mafias. ¿Estamos titulando familias o estamos legalizando territorios para el hampa?
3. El aislamiento y la pérdida de reputación
El discurso de salir de la OEA o ignorar tratados internacionales para aplicar “mano dura” puede sonar popular, pero tiene un precio: el aislamiento. En un mundo globalizado, un país “paria” no tiene crédito, no tiene aliados y no tiene mercados. El orgullo mal entendido puede terminar en una despensa vacía para el peruano de a pie.
4. La conflictividad social desbordada
La brecha entre la promesa electoral y la realidad es el combustible de las protestas. Cuando el ciudadano descubre que la “solución mágica” no llegó, el riesgo de estallido social se dispara. Un país paralizado por bloqueos es un país que no produce, que no educa y que no sana.
5. La captura del regulador
El riesgo de que las leyes se hagan “a medida” de grupos de poder, bajo la excusa de simplificar el Estado, es real. Si debilitamos a los que deben fiscalizar, dejamos al ciudadano común —a la señora de la bodega, al joven profesional— sin defensa frente a los abusos.
El Llamado del BARCO POLÍTICO al Puerto Seguro.
Si nuestros futuros legisladores no entienden que cada ley que firmen afecta nuestra calificación en el mundo, corremos el riesgo de hundirnos por pura negligencia. El 2026 no es un año para caudillos con soluciones de 30 segundos en TikTok; es un año para estadistas que sepan leer un mapa de riesgos.
Porque si no aprendemos a manejar las grietas hoy, mañana no habrá barco que navegar. En Barco Político, nuestra misión es que esta verdad… llegue a puerto seguro antes de que sea demasiado tarde.
(*) Marketing 5.0 I Análisis Político Moderno I Humanización con Propósito.

