
La selección peruana despidió el año con una sonrisa. En un partido que parecía destinado al empate sin goles, el equipo nacional sacó a relucir su efectividad en el tramo final para vencer por 2-0 a una combativa selección de Bolivia. El encuentro, disputado en el caluroso Estadio Félix Castillo Tardío, sirvió para evaluar el recambio del fútbol local bajo la mirada atenta de la FPF.
Desde el pitazo inicial, Perú intentó tomar la iniciativa con la posesión del balón, aunque sin la claridad necesaria para vulnerar el arco boliviano. El juego se tornó físico y, por momentos, accidentado, llegando incluso a un conato de bronca tras una fuerte falta que elevó las pulsaciones de ambos planteles, aunque el árbitro logró controlar la situación sin mostrar tarjetas.
La ocasión más clara de la primera mitad estuvo en los pies de Matías Succar, quien no logró conectar por centímetros un centro envenenado desde la banda derecha. Con el 0-0, ambos equipos se fueron al descanso con la tarea pendiente de generar mayor profundidad.
En el complemento, Bolivia adelantó sus líneas y disputó el mediocampo, neutralizando los intentos peruanos. A los 87’, Magallanes se tuvo fe y sacó un potente remate de larga distancia. El balón sufrió un desvío que descolocó al portero boliviano, desatando la euforia en las tribunas con el 1-0.
Bolivia, herida, se volcó al ataque dejando espacios letales en el fondo. Solo tres minutos después, a los 90’, Juan Pablo Goicochea aprovechó una desatención defensiva, ganó la posición y sirvió un centro rasante para que Bassco Soyer solo tuviera que empujarla, sellando el 2-0 definitivo.
