
Mediante la tecnología, nuestro país consiguió vencer al desierto en el norte del Perú, logrando incorporar esas tierras a nuestra agricultura, para que produzcan en forma disciplinada y sostenible para nuestra agroexportación. Este proyecto de Olmos, conjuntamente con el otro proyecto bandera del Perú, Chavimochic, ha colocado a nuestro país entre los primeros países agroexportadores del mundo, desplazando a Chile, México y Sudáfrica.
La tecnología de última generación que viene utilizando el Perú es impresionante. Por ejemplo, se construyó un túnel de 20 kilómetros desde la sierra para trasladar agua desde el río Huancabamba, con el fin de irrigar el desierto de Lambayeque y ganar más de 40 mil hectáreas de cultivo, logrando cumplir con ese objetivo. Actualmente, Olmos trabaja de manera sostenible, contribuyendo al crecimiento y ascenso de nuestras agroexportaciones.
Para irrigar el desierto de Lambayeque, se elaboró una impresionante represa y se hizo un túnel desde la sierra para llevar el vital líquido, irrigar el desierto y contribuir a convertir al Perú en un gigante verde. De esta manera, el Perú exporta frutas orgánicas al mundo entero, a través de los tratados comerciales que nuestro país ha suscrito con más de veinte naciones que conforman el APEC.
Gracias al proyecto de Olmos, se han generado más de 200 mil puestos de trabajo directos e indirectos y se ha mejorado la calidad de vida de los lambayecanos, quienes esperan que la región de Lambayeque continúe por esa senda para ubicar a la región en un lugar con una buena economía, dispuesta al consumo, como exige el producto bruto interno.
Los agricultores de esta región se sienten conformes con el trabajo que viene realizando el consorcio Trasvase y piden que quien venga en el futuro mantenga ese contacto con la población agrícola de la región, para seguir manteniendo el liderazgo como agroexportador líder del continente.
El proyecto agrícola de Olmos se ha convertido en un importante alfil de Chavimochic, porque ambos vienen colocando a nuestro país como líder de Sudamérica en agroexportación de frutas y otros alimentos que produce la tierra peruana.
Ese ritmo de crecimiento sostenido del Perú en la agroexportación se verá fortalecido cuando Majes, en Arequipa, entre a producir en su valiosa agricultura, al igual que Chinecas en Áncash.
Lo admirable y el reconocimiento que recibe nuestro país fuera de nuestras fronteras es su fuerza e inteligencia para ganar al desierto en tierras de cultivo, convirtiéndose así en almacén del mundo.
Recordemos que desde este país salió el principal tubérculo y grano de envergadura: la papa y el maíz, embajadores que han alimentado sin parar y ayudado en la economía de millones de hogares agrícolas, sobre todo de Europa, en cuyo clima frígido se adaptaron sin problema.
Pero el Perú no ha recibido las gracias ni el reconocimiento público, reconocimiento que nuestros incas deberían recibir porque ellos fueron los grandes arquitectos, dejando un país con una gran agricultura y acueductos para su irrigación, además de andenes para aumentar el cultivo.
(*) Abogado y exdecano del Colegio de Contadores Públicos de Lima.

