Opinión

¿La seguridad nacional en peligro? O ¿espionaje político al descubierto?

Por: Juan Carlos Liendo O’Connor

El hackeo / filtración de información sobre servidores de la Policía podría colocar al gobierno de Boluarte en una nueva crisis política de grandes dimensiones y de consecuencias impredecibles.

La denuncia pública de un “hackeo” a la denominada Dirección de Inteligencia de la Policía por parte del congresista Diego Bazán no es un asunto menor; muy por el contrario, es de suma importancia para comprender el avance del Crimen Transnacional Organizado y el por qué el Estado peruano viene siendo sobrepasado y anulado por este fenómeno criminal.

El mayor peligro, y a quien el Estado debe garantizar la plena seguridad se refiere a la vida de los agentes policiales involucrados en la lucha contra organizaciones criminales. Por otro lado, las informaciones relacionadas con la corrupción institucional y también sobre el seguimiento, investigación a políticos, periodistas, a personas u organizaciones, deben ser legales siempre y cuando, formen parte de una carpeta Fiscal y aprobadas por un Juez. La Policía, sí y sólo sí debería actuar dentro del ámbito de un caso y de una orden judicial; si por cualquier otra razón actúa por orden del Ejecutivo, entonces estaríamos frente a una POLICÍA POLÍTICA.

El caos actual por el enfrentamiento entre el Ministerio Público, el Gobierno y el silencio de jueces frente a esta realidad complica la situación. En todo caso y estrictamente si existen actividades policiales sobre ciudadanos u organizaciones políticas sin orden de un juez, estaríamos ante un grave caso de ESPIONAJE POLÍTICO. La Policía no puede convertirse en una herramienta del poder o de la acción política.

En este sentido, las explicaciones sobre este hackeo o filtración deberían estar a cargo del ministro de Justicia, de la Fiscal de la Nación, y del ministro del Interior; y no del director de la Policía; lo cual demuestra un serio problema político. Sobre seguridad nacional, es necesario precisar que la Policía sólo interactúa a nivel coordinación permanente y cómo fuerza auxiliar de las FF.AA. cuando se activa el Sistema de Defensa y Seguridad Nacional, en consecuencia, no debería existir en estas filtraciones ni SECRETOS de ESTADO ni uso de recursos Especiales de Inteligencia, que son de exclusividad de la Seguridad y Defensa Nacional en los ámbitos de los sectores Defensa y de Relaciones Exteriores.

Por lo expresado, la ciudadanía debe conocer que las más altas autoridades del país deben dejar muy en claro que las acciones de la Policía no pueden constituir un riesgo a la Seguridad Nacional, ni que pueda ser utilizada como herramienta de Espionaje Político con recursos especiales de inteligencia que son exclusivos de la Seguridad Nacional.

(*) Exdirector Nacional de Inteligencia

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