Rafael López Aliaga reitera que avezados delincuentes deben ser llevados a la selva
El alcalde de Lima, Rafael López Aliaga, consideró inconveniente la habilitación de la isla El Frontón como penal de máxima seguridad, por resultar demasiado costosa. En su lugar, recomendó llevar a la selva a los cabecillas del Tren de Aragua, que tanto daño causan al país.
«En la selva hay un enorme espacio y de allí no podrán salir, porque las shushupes los estarán esperando» —explicó, en referencia a las peligrosas serpientes propias de la Amazonía peruana—.
Asimismo, reiteró su propuesta de enviar a El Salvador a veinte cabecillas del Tren de Aragua para que sean internados en las cárceles de máxima seguridad para terroristas (Cecot), donde —dijo— sentirán los rigores de esos penales. También planteó la ampliación del penal de Challapalca (Tacna) y del penal de Ica.
El alcalde limeño comentó, además, que está de acuerdo en que el cártel de Los Soles sea considerado una organización terrorista y repitió la necesidad de que el Gobierno adopte medidas urgentes contra la delincuencia.
Estas declaraciones las brindó momentos después de concluir una ceremonia en la Plaza de Armas de Lima, donde entregó ochenta motos lineales —primer lote de un total de 160 unidades— donadas por la Fundación Lima para los centros poblados de Puno.
La entrega de los vehículos fue celebrada por numerosos alcaldes puneños, quienes lucían coloridas bandas de autoridad. Entre ellos destacó la presencia de la alcaldesa de Ácora, Virginia Cueva, quien vestía un hermoso traje y sombrero, causando admiración entre los limeños presentes en la plaza.
Marco Grover Sosa, alcalde del centro poblado de Capalla, agradeció la donación y obsequió un sombrero, una chalina y un poncho al alcalde limeño, quien estuvo acompañado por Javier Cipriani Thorne, presidente de la Fundación Lima, y el promotor puneño Javier Bernal Salas.
Finalmente, López Aliaga manifestó que está a la espera de la respuesta de la presidenta Dina Boluarte para reunirse con ella.





