Opinión

Disciplina y civismo: una lección desde El Salvador

Por: Carlos R. Repetto Castro

La reciente decisión de la ministra de Educación de El Salvador de iniciar la jornada escolar con el himno nacional, promover exposiciones sobre personajes notables y exigir uniformes limpios, aseo personal y muestras constantes de respeto, marca un retorno a la formación cívica como parte esencial de la educación. Lo relevante es que estos comportamientos serán evaluados dentro del rendimiento académico, subrayando que la disciplina y la actitud también forman ciudadanos.

En el Perú, hasta la década de los 80, se aplicaron medidas similares. Oficiales o suboficiales de las Fuerzas Armadas tenían a su cargo la disciplina escolar y transmitían valores de respeto y compromiso cívico. Las sanciones no eran académicas, sino físicas —planchas, correr en la cancha—, pensadas para forjar carácter.

Con el tiempo, las quejas de algunos padres llevaron a la eliminación de esta figura. La consecuencia fue un deterioro progresivo de la disciplina, acompañado de una educación de baja calidad, como evidencian los resultados de los exámenes PISA.

Hoy, reimplantar una formación cívica adaptada a los tiempos, con las garantías de transparencia que permiten WhatsApp y redes sociales, no es solo posible, sino urgente.

Los estudiantes pasan en promedio ocho horas al día en la escuela y menos de tres horas efectivas con sus padres, lo que convierte al colegio en el principal espacio de socialización.

Por ello, esta decisión de El Salvador debería ser discutida en el Perú, en la Comisión de Educación del Congreso, para recuperar la idea de formar ciudadanos disciplinados y cívicamente comprometidos es clave para el desarrollo del país.

(*) Ingeniero industrial, MBA en Finanzas, Doctorado en Desarrollo y Seguridad Estratégica. Email [email protected]

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