
En Brasil, el Supremo Tribunal Federal (STF) ha dejado de ser un órgano de justicia para convertirse en el escudo del poder político. El Partido de los Trabajadores (PT) ha nombrado a 8 de los 11 integrantes del STF, consolidando un control institucional que ha favorecido sus intereses políticos y judiciales.
Desde el regreso de Lula da Silva al poder, el STF ha adoptado una línea funcional al PT, con ministros como Dias Toffoli, Alexandre de Moraes y Gilmar Mendes al frente de un proceso que ha desmantelado las principales pruebas del mayor escándalo de corrupción del continente: el caso Lava Jato.
Uno de los episodios más graves fue la anulación de las pruebas provenientes de los servidores encriptados de Odebrecht y OAS, que incluían registros contables, correos y planillas de sobornos. Estas pruebas fueron verificadas por peritos suizos y brasileños, y se sustentaban además en confesiones explícitas de ejecutivos como Marcelo Odebrecht, Léo Pinheiro y otros.
Sin embargo, el ministro Dias Toffoli, en una decisión individual —lo cual es válido en el STF— anuló su validez argumentando “vicios estructurales” y “manipulación política” por parte de los fiscales y del entonces juez Sergio Moro, a quien el STF terminó declarando “parcial” basándose en mensajes obtenidos ilegalmente vía hackeo de Telegram, en violación directa de la cadena de custodia y del debido proceso.
Lo irónico es que mientras estas pruebas ilícitas contra Moro fueron validadas, las pruebas sólidas y documentadas contra Lula y otros políticos fueron descartadas. La narrativa del STF se centró en deslegitimar la operación Lava Jato, permitiendo que los condenados más emblemáticos fueran liberados y habilitados políticamente, entre ellos el propio Lula.
El resultado: una Corte Suprema capturada, utilizada para destruir a quienes combatieron la corrupción y rehabilitar a quienes se beneficiaron de ella. Brasil paga hoy el costo de esa impunidad institucionalizada, que se extiende también al Perú.
(*) Presidente de Perú Acción Presidente del Consejo por la Paz
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