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“Viaje de la presidenta Dina Boluarte es clave para impulsar la política exterior”

Jurista Iván Torres La Torre resalta importancia de presencia de la mandataria en Asamblea General de la ONU

El destacado jurista y maestro Iván Torres La Torre resalta la trascendencia de la presencia del Perú en la Asamblea General de las Naciones Unidas, subrayando la necesidad de una política exterior activa, de un compromiso con el multilateralismo y de una visión geopolítica hacia el 2050 como estrategia del Estado moderno.

Dr. Torres La Torre, ¿considera usted que la participación personal de la presidenta Dina Boluarte en foros como la Asamblea General de la ONU aporta más que delegar esta responsabilidad a un representante ministerial?

Indudablemente que sí. La presencia de la jefa de Estado en la Asamblea General de las Naciones Unidas es más que un acto protocolar: constituye un ejercicio de diplomacia presidencial, que representa la voz soberana del Estado ante la comunidad internacional.

El derecho internacional contemporáneo reconoce la centralidad de los foros multilaterales en la formación de normas, en la adopción de compromisos y en la creación de consensos globales. Por ello, la presencia presidencial no solo aporta un valor simbólico, sino también estratégico.

Permite que el Perú articule directamente su posición en temas de paz, seguridad, derechos humanos y desarrollo sostenible, sin los filtros de intermediarios. En el plano político, la jefatura de Estado proyecta una señal de estabilidad y compromiso, elementos indispensables para la credibilidad de cualquier nación en el concierto de naciones.

Se ha cuestionado reiteradamente el costo de los viajes presidenciales. ¿Cómo se puede justificar este gasto en un contexto de críticas ciudadanas?

La crítica es legítima en una democracia, pero no podemos confundir costo con despilfarro. Un viaje presidencial debe ser concebido como una inversión de política exterior y no como un gasto suntuario.

El principio de razonabilidad en la administración pública, que también es un principio constitucional, exige que todo desembolso tenga un correlato de beneficios tangibles o intangibles. Y aquí hablamos de intangibles de enorme valor: posicionamiento del país en foros multilaterales, apertura de espacios de negociación para acuerdos de cooperación, atracción de inversiones y consolidación de la imagen del Perú como socio confiable.

Si estos viajes se realizan bajo estándares de transparencia y rendición de cuentas, los recursos empleados encuentran plena justificación en su retorno diplomático y geopolítico.

Usted mencionó la importancia de comunicar con transparencia los objetivos del viaje. En base a su respuesta anterior, ¿considera que el Perú tiene un déficit en cómo informa a la ciudadanía sobre los beneficios concretos de la política exterior?

Efectivamente, y es más, es un déficit histórico. El Perú ha tendido a gestionar su política exterior bajo un esquema tecnocrático y reservado, sin traducirla en resultados visibles para la ciudadanía.

Este divorcio genera la falsa impresión de que la política exterior es ajena a la vida cotidiana. En realidad, las decisiones que se toman en la ONU impactan directamente en nuestra economía, en la lucha contra el cambio climático, en el acceso a financiamiento verde, o en programas de cooperación técnica que fortalecen sectores como salud y educación.

Por ello, es imperativo institucionalizar un sistema de comunicación estratégica de la Cancillería, que informe en lenguaje claro qué se negocia, qué se obtiene y cómo beneficia a la población. Esa pedagogía política es esencial para legitimar la acción internacional del Estado.

Dr. Torres La Torre, algunos opinan que la inestabilidad política interna resta legitimidad a estos viajes. ¿Cuál es su lectura?

Es cierto que la fragilidad institucional puede proyectar una imagen de incertidumbre. Sin embargo, la política exterior es, por definición, política de Estado, no de gobierno. Por eso, en el plano jurídico, lo que se proyecta en la ONU no es la figura de un mandatario en particular, sino la representación soberana del Estado peruano.

En contextos de inestabilidad, la participación activa en organismos multilaterales puede ser una herramienta para reafirmar la continuidad institucional y la vigencia de nuestras obligaciones internacionales. Dicho de otro modo, el foro multilateral puede ser un espacio de legitimidad externa que, en ocasiones, fortalezca la gobernabilidad interna.

En términos concretos, ¿qué beneficios inmediatos podría obtener el Perú con este viaje?

El beneficio más inmediato es el acceso a espacios de decisión y cooperación internacional. El Perú puede negociar financiamiento climático, crucial para la Amazonía y la protección de nuestros glaciares; puede afianzar compromisos en derechos humanos y en igualdad de género; y puede promover inversiones responsables en sectores estratégicos como energía, infraestructura y turismo.

Pero hay un beneficio adicional: el posicionamiento del Perú como actor geopolítico regional. Si el Perú asume un rol activo, no solo actúa en beneficio propio, sino también como portavoz de los intereses de América Latina en temas globales. Este liderazgo regional, ejercido desde los foros multilaterales, fortalece nuestra soberanía y proyección internacional.

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