Especiales

Un revolucionario que se convirtió en dictador

Nicaraguense Daniel Ortega ha sido presidente durante cuatro periodos y fue reelegido para un quinto, pero su régimen recibe el rechazo internacional

Daniel Ortega, exguerrillero sandinista y presidente reelecto de Nicaragua, lleva ya 15 años consecutivos en el poder, desde que el 2007 volvió a hacerse de él. Ya había sido mandatario del país centroamericano entre 1985 y 1990. Se ha convertido en un autócrata y por eso decenas de países, entre ellos Perú, no reconocen su nueva elección como legítima.

José Daniel Ortega Saavedra, su nombre completo, nació en La Libertad el 11 de noviembre de 1945. Para encontrar el origen de este fenómeno político es necesario remontarse a la década de 1970, la última en que la dinastía de Anastasio Somoza estuvo en el poder en Nicaragua. Este dictador y dos de sus hijos gobernaron con mano férrea. Antonio Somoza, el último del clan familiar, fue el más despiadado. Los historiadores nicaragüenses registran salvajes masacres perpetradas contra los rebeldes que intentaron sublevarse.

La idea de la revolución se encendió en el país ante los atropellos del régimen dictatorial. Si en Cuba la Revolución de Fidel Castro había derrocado del poder al dictador Fulgencio Batista, ¿por qué no sucedería lo mismo en Nicaragua?

AUGUSTO SANDINO

Ese ejemplo fue la inspiración para el nacimiento del partido Frente Sandinista de Liberación Nacional, fundado en 1961 por Carlos Fonseca, como una organización político-militar de izquierda que tomó el nombre de Augusto Sandino, el patriota que, en los albores del siglo XX, se rebeló contra la intervención estadounidense en Nicaragua.

Un aún joven Daniel Ortega se enroló como guerrillero en el Frente Sandinista y participó de varias operaciones hasta que en 1967 fue puesto preso por el robo a un banco, que le costó torturas y siete años de prisión. En 1974, un comando sandinista que secuestró a altos funcionarios de Somoza logró canjear a Ortega y exiliarlo en Costa Rica. Con el apoyo del pueblo, desarrollaron una lucha armada en el campo y en las ciudades, con varios focos de insurrección entre 1978 y 1979.

TRIUNFO DE LA REVOLUCIÓN

Al perder el apoyo de Estados Unidos y ante el repudio de los países vecinos, a Somoza no le quedó otro camino que huir.

Un año después fue asesinado en Asunción, Paraguay.  Con el triunfo en sus manos, los revolucionarios ingresaron a Managua el 19 de julio de 1979 y formaron una Junta de Gobierno que tendría la misión de reconstruir el país. Daniel Ortega fue repatriado para emprender esa tarea, pues el país estaba en ruinas tras la dictadura de Somoza, que dejó más de 50 mil muertos.

Los años posteriores fueron de intensas reformas revolucionarias. Los sandinistas celebraron elecciones generales en 1984 y el candidato del FSLN, Daniel Ortega, ganó la presidencia.

CONTRARREVOLUCIÓN

Sin embargo, paralelamente nació un proyecto de contrarrevolución, de antiguos militares de la Guardia Nacional, apoyados una vez más por Estados Unidos. Ronald Reagan llegó al poder en Estados Unidos e inició un periodo de agresión contra la revolución en Nicaragua con el apoyo de “La Contra”. En medio de este repunte reaccionario, el Frente Sandinista perdió las elecciones en 1990.  Sin embargo, Ortega insistió con el Frente Sandinista y en 2007 volvió a ser elegido líder de los nicaragüenses.

Fue entonces cuando empezó su proyecto totalitario. De revolucionario había pasado a dictador. En la campaña electoral para los últimos comicios, que lo encumbraron hacia su cuarto mandato consecutivo, dispuso detener a sus contendores y hostilizó a la prensa que no se sometió a su régimen.

Muchos países no tuvieron reparos en calificar las recientes elecciones en Nicaragua como una “farsa”.  El líder sandinista apenas contaba con un 19% de apoyo según las encuestadoras serias. Sin embargo, el organismo electoral oficial dio a conocer los resultados que otorgaban un respaldo del 75% a Ortega, con una participación del 65%.

ROSARIO MURILLO, LA PODEROSA Y EXCÉNTRICA PRIMERA DAMA

Rosario Murillo, de 70 años, es la esposa de Daniel Ortega. De complexión delgada y cabello oscuro y exuberante, “La Chamuca”, como le dicen, va siempre ataviada con ropajes coloridos y llamativos; así como con un sinfín de joyas: 28 anillos, siete collares y seis brazaletes, armas para enfrentar el mal y “alejar a los demonios”.

Es amante del esoterismo y defiende el poder de amuletos como la “Mano de Fátima”, pintada en uno de los muros de la Casa Presidencial. Rosario Murillo tiene hijos –los siete últimos de Daniel Ortega– y, debido a su pasado de profesora, habla con fluidez el inglés y francés. Es ávida de poder y dice que ella es responsable de las decisiones de su marido.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Botón volver arriba