Fiebre del oro también devasta la Amazonía
Carmen García Dávila, presidenta del Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP), revela que se pierden miles de hectáreas al año por la minería ilegal

- La Dra. Carmen García explica que las dragas remueven el fondo del río, liberando sustancias tóxicas que han estado ocultas durante cientos de años, lo cual contamina el agua y perjudica a todos los seres vivos, incluidos los peces que son consumidos por la población.
POR: CARLOS RIVERO MELGAR
La Amazonía peruana se desangra. Mientras la atención pública a menudo se centra en focos de minería ilegal como Pataz, la Dra. Carmen García Dávila, presidenta del Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP), lanza una voz de alerta sobre la minería aurífera aluvial ilegal en la región amazónica, calificándola de una de las mayores amenazas para este vital ecosistema. La devastación es alarmante: solo en Madre de Dios, 400 hectáreas de bosque se pierden cada año a causa de esta actividad ilícita.
La mayoría tiene la percepción de que la minería informal es Pataz, pero nos olvidamos un poco de los efectos de la minería ilegal en la zona amazónica. ¿De qué manera afecta nuestra Amazonía esta actividad ilícita?
La minería aurífera aluvial ilegal tiene un gran efecto. Afecta grandemente a la Amazonía. ¿Por qué? Porque el bosque se tumba el bosque, se remueve mediante dragas el fondo de los ríos. Cientos de hectáreas de bosque han caído por esta actividad no planificada. El efecto es grande porque altera los ecosistemas, dejándolos en muchos casos totalmente devastados. Y eso está afectando a muchos otros elementos que mantienen esta Amazonía en pie. Por ejemplo, el ciclo del agua, no solamente en la Amazonía, en el Perú entero y en toda Sudamérica. Entonces, nosotros vemos que este efecto nos da más pérdida de cobertura vegetal. Esa pérdida de cobertura vegetal, remoción del fondo de los ríos, tiene un efecto sobre los componentes que forman esos ecosistemas, sobre la fauna directamente. Usted puede ver en las imágenes que esas dragas están removiendo el fondo del río, liberando sustancias tóxicas que han estado por cientos de años en ese fondo, contaminando el agua y todos los seres que viven ahí, los peces que luego son consumidos por el hombre.
Usted mencionaba que se afecta mucho bosque y que mucho bosque se ha perdido. ¿Hay alguna cifra de zona depredada, zona verde, zona boscosa depredada por la minería ilegal?
Las cifras se manejan en varias cifras. Acá yo tengo algunas, por ejemplo, que en Madre de Dios ha habido una gran pérdida. 400 hectáreas de bosques se destruyen año a año en Madre de Dios.
¿Solo Madre de Dios?
Solo Madre de Dios. Entonces, imagínense ustedes esa actividad… Esa pérdida con materia vegetal también significa pérdida de servicios ecosistémicos de esos bosques. Pérdida de biodiversidad, contaminación de agua, contaminación de peces que luego son consumidos por la población. Tal es el caso que el Minsa ha sacado de circulación una especie en Madre de Dios que es la mota punteada. ¿Por qué? Porque esta especie presentaba los mayores niveles de mercurio en músculo. Porque este mercurio que se usa para el proceso de amalgama, para capturar el oro particulado, entra al agua y de su forma mental se convierte en mercurio. Y ahí entran los sistemas biológicos a través de las cadenas tróficas. Y los peces que están arriba en esa cadena trófica son los que van almacenando. Es un metal que se acumula. Se van a acumular, entonces, los grandes predadores, como son los bagres. Ellos van a tener los niveles más altos. Y dentro de estos bagres, esta especie mota punteada va a presentar los mayores niveles. De tal manera que el Ministerio de Salud se vio en la obligación de prohibir su consumo si viene de ambientes naturales.
Esa es una pequeña muestra de cómo afecta esta minería ilegal. Pero, ¿hay actividad minera ilegal en áreas naturales protegidas?
Cerca de Tambopata, a la Reserva Tambopata. Nosotros, junto con el SERNANP (Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado), hemos emprendido una campaña justamente de restauración de sus paisajes. Nuestras acciones en Madre de Dios están más centradas en Tambopata y en varias de estas localidades. Algunas cercanas a Madre de Dios, otras, no. Pero con el SERNANP hemos trabajado y venimos manteniendo un proceso de recuperación. Además, en estas áreas, porque Madre de Dios en cuanto a cobertura vegetal es la más afectada. Pero también estamos trabajando en otras regiones que están también en la provincia de Madre de Dios, como por ejemplo son Kotzimba, San Jacinto y El Pilar. Ahí nosotros, ¿qué estamos haciendo? Estamos trabajando en la recuperación de la salud del suelo. Porque cuando se da la actividad minera, usted puede ver las imágenes, se arranca el suelo. El suelo ya no existe. Se quedan esas acumulaciones de gravilla, de tierra. Entonces, hay que generar un suelo rudimentario en esas zonas. Entonces, el IIAP ha generado una serie de metodologías. Y viene trabajando en la generación de más. Entonces, ¿en qué consiste esa devolución de la salud del suelo? En utilizar leguminosas de rápido crecimiento, que formen un suelo rudimentario para que la macrofauna, especialmente las lombrices y las hormigas, regresen. Ayúdennos a construir un nuevo suelo, para luego entrar en un proceso de restauración del paisaje, en producir especies nativas.
¿Usted considera que la actividad ilegal de la minería del oro en nuestra Amazonía, en lugar de reducir, está en alza?
Está creciendo. Antes, solamente, por ejemplo, aquí en Nanay, en los últimos años en Nanay, pero no es el único río que está presentando actividad minera. Hemos sabido también que están en el Putumayo y así podríamos mencionar, pero no solamente en Loreto. También sabemos que están entrando a la parte amazónica de Huánuco y Ucayali. Yo siempre digo: oro no se come, porque la Amazonía es la responsable del agua de toda Sudamérica. Este problema va a impactar; si no trabajamos juntos, va a impactar en toda la economía del Perú. No solamente del Perú, de todos, porque este verdor que tenemos en la Amazonía es responsable de gran parte del agua de los glaciares. Y sin glaciares no hay pequeños ríos, y sin pequeños ríos no hay grandes ríos que sirvan para abastecer la agricultura en todo el Perú y el agua en toda Sudamérica.
EL IIAP RESTAURÓ 250 HECTÁREAS DE BOSQUES DEGRADADOS
¿Qué otra labor desarrolla el IIAP?
Nosotros, como parte del Estado, como parte del Ministerio del Ambiente, tenemos que ser parte de la solución. No solamente decir, existe la problemática. Nosotros estamos generando estos paquetes tecnológicos que nos permitan trabajar sobre panoramas de restauración. Y ya hemos restaurado 250 hectáreas de estos bosques degradados.
