Seis pasos para cultivar la mentalidad emprendedora desde la infancia

En un contexto donde la gestión del dinero representa uno de los mayores desafíos en los hogares peruanos, educar financieramente a las nuevas generaciones ha dejado de ser una materia optativa para convertirse en una competencia básica para la vida. Según la última Encuesta Nacional de Capacidades Financieras (SBS/CAF), solo 4 de cada 10 adultos en Perú lleva un presupuesto o mantiene hábitos de ahorro formal.
Para hacer frente a esta brecha, especialistas del proyecto Formando Emprendedores del Mañana, de Scotiabank en alianza con Plan International, comparten recomendaciones prácticas para aplicarlas de manera articulada en el hogar y la escuela, permitiendo que niñas, niños y adolescentes construyan una visión emprendedora y financiera para el futuro:
- Aprender a identificar problemas en el entorno. Familias y docentes pueden guiar a las y los estudiantes a observar su comunidad o centro educativo y detectar necesidades, como la inseguridad en los alrededores de la escuela, ausentismo o acoso escolar. Comprender la realidad es el paso más importante para empezar a crear soluciones.
- Estimular la curiosidad e innovación. Es fundamental incentivar la curiosidad desde la niñez, permitiendo que se propongan soluciones frente a pequeños retos cotidianos. En la escuela, a través de lluvias de ideas y metodologías ágiles, los estudiantes también pueden diseñar propuestas innovadoras para resolver los problemas identificados en el punto 1.
- Diferenciar entre deseos y necesidades. Antes de realizar una compra, se aconseja enseñar a hijas e hijos a hacerse tres preguntas clave: ¿lo necesito ahora?, ¿qué pasa si no lo compro?, ¿tengo el presupuesto para ello?
- Promover el ahorro con propósito, elaborar un presupuesto inicial y gestionar costos. En casa, se sugiere involucrar a niñas y niños en pequeñas tareas de la economía familiar, como elaborar la lista del mercado comparando precios o administrar el presupuesto asignado para las compras semanales. En la escuela, esto se complementa con el fortalecimiento de nociones básicas de costos, finanzas y cálculo de inversión para proyectos escolares, como una feria, celebrar un cumpleaños o una actividad extracurricular.
- Perder el miedo al error y aprender de la falla. Una de las bases del emprendimiento es la perseverancia. Reforzar la resiliencia, celebrar el esfuerzo y la iniciativa por encima del resultado inmediato es clave para fomentar el espíritu emprendedor en el hogar y la escuela.
- Conectar el emprendimiento con el impacto social. Tanto en el hogar como en la escuela, es vital enseñar que una persona emprendedora no solo busca generar ingresos, sino crear un impacto positivo en las comunidades, orientando sus logros a crear soluciones para enfrentar causas sociales o ambientales.
Más que emprender es educar para la vida
«Formar emprendedores desde la infancia no se trata de motivar a las niñas y niños a crear empresas, sino de dotarlos de competencias transversales para la vida: resiliencia, trabajo en equipo, liderazgo y capacidad para tomar decisiones informadas. Cuando la escuela y la familia caminan de la mano, podemos encaminarnos a mejorar el futuro de todo un país», comenta Maria Elena Roncal, Coordinadora del proyecto Formando Emprendedores del Mañana.
La evidencia y la experiencia de esta iniciativa muestran que el fortalecimiento temprano de competencias financieras y emprendedoras contribuye a que niñas, niños y adolescentes tomen decisiones más informadas sobre sus estudios, su inserción laboral y sus proyectos productivos en la adultez.
En sus más de 10 años de trayectoria en más de 192 escuelas de Lima, Cusco y Piura, el proyecto ha capacitado a más de 230 mil estudiantes, impulsando la creación de 3058 clubes de emprendimiento y logrando un ahorro acumulado superior a los S/ 242 mil. Para reforzar estos consejos, puedes descargar los recursos del proyecto aquí.

