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Seguridad emocional: por qué la comunicación entre padres y docentes va más allá de las notas

Suele ser frecuente que las familias se acercan al colegio únicamente cuando surge una dificultad, como una baja calificación o una llamada de atención. Sin embargo, especialistas en educación advierten que mantener una comunicación constante entre padres y docentes es una de las herramientas más eficaces para fortalecer la seguridad de los niños, ya que permite acompañar su desarrollo más allá del rendimiento académico.

En el marco del Día del Niño, celebrado el tercer domingo de agosto, Javier Rojas, Coordinador de Bienestar del Colegio de la Inmaculada Jesuitas, señala que la alianza entre la familia y la escuela es un factor clave para el bienestar infantil. “Cuando padres y docentes comparten información sobre cómo se siente el estudiante, cómo se relaciona con sus compañeros o si ha presentado cambios en su comportamiento o rutinas, es más fácil detectar a tiempo situaciones que requieren acompañamiento, antes de que impacten en su seguridad emocional o en su desempeño escolar”, indica.

El experto señala que la seguridad emocional se construye cuando los estudiantes perciben que los adultos más significativos de su vida trabajan en la misma dirección y les brindan un entorno de confianza y apoyo. Cuando padres y docentes mantienen una comunicación abierta, permanente y coherente, los estudiantes se sienten respaldados, desarrollan mayor confianza en sí mismos, expresan con más facilidad lo que sienten y afrontan los desafíos con mayor seguridad.

Los cambios en el comportamiento de un niño, niña o adolescente, no siempre son fáciles de identificar desde un solo entorno. Mientras los padres observan cómo se desenvuelve en casa, los docentes pueden detectar cómo interactúa con sus compañeros, participa en clase o enfrenta nuevos retos. Por ello, Javier Rojas recomienda prestar atención a ciertas conductas que podrían indicar que el estudiante necesita un mayor acompañamiento emocional:

Está más callado o irritable de lo habitual. Si estos cambios en el estado de ánimo se mantienen por varios días, podrían reflejar que el niño está enfrentando alguna situación que le genera estrés, preocupación o malestar y necesita expresar lo que siente.

Ya no disfruta actividades que antes le gustaban. Perder el interés por jugar, participar en clase o compartir con amigos puede ser una señal de que algo está afectando su bienestar emocional y merece ser observado tanto en casa como en el colegio.

Evita hablar sobre lo que ocurre en el colegio. Respuestas muy breves, cambios de tema o el rechazo constante a comentar cómo le fue en clases pueden indicar que el niño necesita un espacio de confianza para expresar lo que está viviendo.

Presenta cambios repentinos en su rendimiento escolar. Una disminución inesperada en su desempeño, dificultades para concentrarse o falta de motivación pueden estar relacionadas con factores emocionales, por lo que es importante que padres y docentes analicen juntos qué podría estar ocurriendo.

Para fortalecer el bienestar emocional de los niños, Javier Rojas propone que la comunicación entre familia y escuela sea permanente y no se limite a las reuniones por calificaciones. Asimismo, aconseja compartir con los docentes cualquier cambio importante que ocurra en el entorno familiar, como una mudanza, la llegada de un nuevo hermano o la pérdida de un ser querido, ya que estas situaciones pueden influir en el comportamiento del estudiante.

El especialista también destaca la relevancia de escuchar las observaciones del profesor con apertura, entendiendo que forman parte del acompañamiento al desarrollo del niño y no de una crítica. Del mismo modo, sugiere evitar desautorizar al docente frente a los hijos, pues los mensajes contradictorios pueden generar confusión e inseguridad. Es necesario reforzar en casa los mismos valores, normas y hábitos que se promueven en la escuela, para ofrecerles un entorno coherente, estable y de confianza.

Más allá del rendimiento académico, el experto del Colegio de la Inmaculada Jesuitas enfatiza que la seguridad emocional es uno de los pilares del desarrollo infantil y se construye en las experiencias cotidianas. Un diálogo permanente entre padres y docentes no solo permite detectar a tiempo posibles dificultades, sino también ofrecer a los estudiantes un entorno de confianza donde se sientan valorados, escuchados y capaces de desarrollar todo su potencial.

El Colegio de la Inmaculada Jesuítas, fundado en 1878, está comprometido con el desarrollo integral de sus estudiantes, enmarcado en una sólida base de excelencia académica y formativa. Su reputación como pionero en la innovación educativa se fortalece a medida que continúa explorando nuevas metodologías y tecnologías para enriquecer el proceso de enseñanza y aprendizaje. Este compromiso con la innovación se refleja en la dedicación de su distinguido cuerpo docente, experto en estrategias y en un discernimiento pedagógico constante que potencian el desarrollo académico y personal de cada estudiante.

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