
Gracias, Cienciano, por las alegrías brindadas en esta Copa Sudamericana frente a grandes rivales. Las goleadas históricas frente a Lanús (actual campeón sudamericano) y ante Botafogo serán difíciles de repetir. El sueño de lograr la clasificación a semifinales se acabó sin atenuantes ante un novel rival.
La ilusión de repetir lo conseguido en 2003 se desvaneció en Montevideo a partir del error del arquero Ítalo Espinoza. En este tipo de partidos no se puede dar ventajas, y ese gol uruguayo a los 38 minutos de juego le dio vida al rival. La ventaja del 2-0 en Cusco no permitía un “regalo” de esa magnitud, sobre todo teniendo dos bajas sensibles.
Sin Alejandro Hohberg ni Carlos Cabello, el elenco peruano buscaba irse al entretiempo con el empate alentador. El segundo tiempo mostró a Montevideo City Torque decidido a aumentar el score frente a un Cienciano que no lograba dos pases seguidos. Los mediocampistas Barreto y Arias no podían quitar y entregar a un compañero en medio del desorden rojo.
El ingreso de Juan Romagnoli por Carlos Garcés fue un cambio negativo, pues el jugador argentino de 30 años parecía tener 40. “Vamos Juan”, “Dale Juan” eran los gritos desde la banca de Cienciano ante un pusilánime Romagnoli. El entrenador Horacio Melgarejo no dio solución a la “puerta abierta” llamada Rotceh Aguilar, y la entrada de Caparó por Barreto fue el clásico remedio peor que la enfermedad.
Solo Amondarain, Becerra, Martinich y Bandiera estuvieron a la altura del partido, y así no se puede clasificar a semifinales de la Copa Sudamericana. Hoy, con la eliminación dolorosa, podríamos afirmar que la clasificación se perdió en Cusco.
La parte física también fue un factor notorio, y no tener un plantel con buena banca de suplentes te “pasa factura”. Y así llegó el tercer gol del rival, cuando la mayoría pensábamos que la definición por penales estaba segura. Mirar cómo dos jugadores de Cienciano no lograban el cierre ante la potencia del delantero uruguayo Nahuel Da Silva confirma la afirmación anterior.
El jugador de 21 años, que había ingresado en el segundo tiempo, puso el 3-0 y el pase a las semifinales para jugar contra Atlético Mineiro.
Cienciano llegó más lejos de lo que imaginábamos al inicio de la fase de grupos. Tuvo noches inolvidables en la altura cusqueña, pero en Montevideo volvió a la realidad. Se requiere un plantel con al menos 22 jugadores competitivos internacionalmente.
El país deportivo celebró las goleadas, enamoró la ilusión copera nuevamente, pero no alcanzó. Nuevamente gracias a los jugadores que lo dieron todo, a aquellos extranjeros que llegaron con poco cartel y cumplieron. Esperamos que el dinero ganado sea bien invertido y Cienciano siga creciendo. Muchas gracias por su gentil lectoría y comentarios digitales. Bendiciones para todos.
(*) Director general del canal Sintonia Te Ve.
