Cultura

Rinden homenaje virtual al amauta José María Arguedas

Manuelcha Prado le ofreció tributo por el 110 aniversario de su fallecimiento

El legado de José María Arguedas es inmenso y eterno. Toca las fibras más sensibles de la identidad y las venas abiertas de la dignidad telúrica. Uno de los personajes de la cultura peruana más justos a la hora de aquilatar estas cuestiones es Manuelcha Prado. Quién mejor que el “Saqra de la guitarra” para rendirle un homenaje al autor de “Todas las sangres” y baluarte del orgullo nacional.

Este año se conmemora el 110 aniversario de la muerte del amauta. El apu mayor, como llama el guitarrista y cantante a Arguedas, nació en Andahuaylas, Apurímac, un 18 de enero de 1911. Por la pandemia tuvo que ser un homenaje virtual, pero la tecnología permitió realizar una transmisión en vivo por Facebook, y unir voces y música interpretada por artistas que, incluso, están a cientos y miles de kilómetros, en provincias del interior del Perú y países de Europa.

El tema musical de apertura fue “Kavilando”, interpretado por el propio guitarrista, cantante y compositor, quien luego presentó la programación del homenaje, una producción del Centro Cultural Manuelcha Prado, que lleva 20 años difundiendo el folklore, la música y el arte en general de nuestro país.

CRONOLOGÍA

“Su obra es dedicada al pueblo peruano, al pueblo campesino, al pueblo trabajador. Toda su vida está impregnada de sensibilidad, de lucha, de reconocimiento, de valía hacia nuestros pueblos, fundamentalmente quechas, surandinos, aimaras… Por eso, este homenaje resalta todos estos valores”, afirma el guitarrista sobre Manuel Arguedas.

Manuelcha Prado indicó que para rendirle homenaje a José María Arguedas es necesario recurrir a una cronología de su periplo vital, para tener una idea de la evolución de su vida y su obra. Acto seguido pasó a relatar, año por año, los episodios más relevantes de la vida del escritor, poeta, traductor, profesor, antropólogo y etnólogo peruano.

Reseñó que el padre de Arguedas fue Víctor Manuel Arguedas Arellano, un abogado cusqueño que en 1915 se desempeñó como juez itinerante en la provincia de Lucanas, con su capital Puquio, Ayacucho. Un año antes, en 1914, había fallecido la madre del pequeño José María, Victoria Celestina Altamirano Navarro.

SU PRIMER AMOR

En 1917, el padre de Arguedas se vuelve a casar con una hacendada, Grimanesa Arangoitia viuda de Pacheco. “En 1923 hace un largo viaje a caballo con su padre desde Puquio a Andahuaylas. Reconoce la lucha de los campesinos por sus reivindicaciones más sentidas. Posteriormente, este viaje le serviría como experiencia y fuente de inspiración para escribir ‘Los Ríos Profundos’”, afirma Manuelcha Prado.

También menciona que, en 1925, Arguedas y su hermano Arístides pasan sus vacaciones en la hacienda “Triunfo”, de la tía Amalia Arguedas de Guillén. Allí el escritor lee la gran obra de Víctor Hugo, “Los Miserables”, que le reveló el poder de la literatura y le inspiró la pasión por las letras.

“En 1927, en Ica, su primer amor. Una joven llamada Pompeya lo rechaza por no querer amores con serranos, qué les parece”, relata Manuelcha Prado, quien luego refiere que en 1928 Arguedas y su padre radican en Huancayo, donde recorrió las comunidades y todo el valle del Mantaro, margen derecha e izquierda.

PRESO EN “EL SEXTO”

Luego cuenta que, en 1931, Arguedas comienza estudios de humanidades en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, mientras que su padre viaja a Puquio para divorciarse. “En 1933 publica su primer cuento, ‘Warma Kuyay’ (Amor de niño)” y “en 1937, por su militancia antifacista universitaria, lo encarcelan en ‘El Sexto’ por casi un año. Esta circunstancia hace que posteriormente Arguedas recuerde sus peripecias en prisión y escribe una obra del mismo nombre”, añade. En 1935 escribe el libro de cuentos “Agua” y en 1971 “El zorro de arriba y el zorro de abajo”, otras dos obras literarias que se suman a sus trabajos antropológicos.

Así, va relatando los años en que Arguedas se recibe de bachiller de etnología en la San Marcos, comienza a enseñar en la misma universidad, imparte cursos de quechua en la Universidad Agraria y es nombrado jefe del Instituto de Estudios Etnológicos, entre otros pasajes de su vida.

De esta manera llega hasta 28 de noviembre de 1969, día en que Arguedas se dispara dos balazos en su despacho de la Universidad Nacional Agraria. “Muere el 2 de diciembre y lo entierran en el cementerio El Ángel. Lo acompañan sus amigos de siempre, Jaime Guardia, Máximo Damián, los danzantes de tijeras”, rememora Manuelcha Prado.

MÚSICA Y POESÍA

Durante la extensa programación en homenaje a Arguedas y que se transmitió en vivo por Facebook, Anita Fajardo canta un huayno desde Áncash; Hans Romaní y Manuelcha Prado interpretan “Alverja Saruy”, “Parionita” y “Trencito pasajerito N° 50”; en tanto que Gustavo Quino toca la quena desde Oxford (Inglaterra), haciendo dúo virtual con el guitarrista Darío Quispe, quien se encuentra en Perú.

Más adelante, Ranulfo Fuentes, autor de “Flor de retama”, presenta su saludo musical y lee una breve semblanza desde Barcelona (España), mientras que Trilce Prado declama el poema “Katatay” (temblar) en Lima. Finalmente, Juan Carlos Ticona interpreta “Danzas de tijeras” desde Andamarca, en Concepción, Junín.

Todo el homenaje, que dura más de una hora, se puede ver en el fanpage de Manuelcha Prado en https://www.facebook.com/manuelchaprado/posts/253912399431449

 

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