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Realizarán exposición fotográfica de la casa hacienda de Buenavista y el cántaro del Inca de Lurín

Se inaugurará este viernes 19 en la rotonda del gran Mercado Virgen de Las Mercedes

Los Defensores del Patrimonio Cultural de la Casa Hacienda Buenavista y el Puquial El Cántaro del Inca de Lurín, adscrito a la Oficina de Participación Ciudadana del Ministerio de Cultura, está organizando la EXPOSICIÓN HISTÓRICA de fotografías de la Casa Hacienda Buenavista y el puquial El Cántaro del Inca de Lurín, los días viernes 19, sábado 20 y domingo 21 de junio de 2026, en la rotonda del gran Mercado Virgen de Las Mercedes. La ceremonia inaugural será este viernes 19 de junio de 2026, a las 3:00 p.m.
La Casa Hacienda Buenavista fue construida en el siglo XVIII y es una finca de estilo rural única en su género  y se haya en un promontorio de la zona de Buenavista en Lurín, y ahí muy cerca y al pie del cerro está el puquial El Cántaro del Inca de Lurín, el mismo que fue la  paqarina de las culturas del valle de Lurín, desde las Cultura Lima y el gran Señorío de los Ychmas y cuyo dios fue Ichimay, el dios creador del mundo.
El puquial El Cántaro del Inca de Lurín es un manantial de abundante agua que riega el valle bajo de Lurín en tiempo de estiaje, cuando el río Lurín en aproximadamente ocho meses se seca, dando vida al valle y a las culturas que durante más de tres mil años se desarrollaron en Lurín y que fue el lugar en donde los incas construyeron su más importante Templo del Sol como expresión de religiosidad.
Entre las fotos que se expondrá aparecen magnífica fotos de Max Uhle, también del peruanista francés Léonce Angrand, además de fotos correspondientes a los siglos XVIII al siglo XX, cuyo legado han aún no han sido cuantificado, pero se sabe que dicha finca fue construida por el hacendado Toribio Fernández, y así han pasado por diversos propietarios que lo adquirieron, hasta llegar ser empleado como un Colegio de Primaria y yace en el olvido, en riesgo que termine por quedar totalmente destruido, sin que las autoridades hagan nada por su restauración y puesta en valor.
Sobre su origen el profesor y escritor Carlos Augusto Rivas, líder del equipo de Defensores del Patrimonio, en uno de sus libros, escribió:
“Al castillo al que los lugareños llaman Casa Blanca, fue construido por Toribio Fernández. Este, quien fue su primer dueño lo escogió no solo por ser un sitio privilegiado en el valle bajo de Lurín sino también porque en la parte que colinda  con la colina existe un hermoso humedal en donde nace un torrentoso manantial que los lurinenses llaman puquial, pero el nombre que le ha dado mayor prestancia por sus bondades es Cántaros del Inca. En todo su entorno crecen árboles y un sinnúmero de arbustos y flores que le dan al lugar un aspecto quimérico de paisaje edénico como no había otro. Desde allí se divisa el Templo del Sol, el que fue construido por los incas; el conjunto de farallones e islas que están frente al pueblo de Lurín y hacia donde antiguamente los pescadores de la comarca de Quilcay iban a nado hasta las islas, escenas todas que podían apreciarse desde el castillo. Posteriormente pasó a manos de Diego de Chávez, después a los hermanos Diego y Martín Chávez Calderón, finalmente fue traspasado a Francisco Antonio Lastras, de quien no hay referencias”. 
De igual manera, al Cántaro del Inca también se tiene como fuente de origen según la mitología del valle, recogida por el sabio Julio C. Tello, se dio origen a raíz que la princesa Wichuka arrojara un cántaro lleno de agua a Lurín, dando origen a los manantiales del valle de Lurín, además de Los Pantanos de Villa, el Manantial de la Juventud y a los numerosos  manantiales y ojos de agua que existen en el valle de Lurín.
Wichuka empezó a llevar en cántaro el agua a su pueblo; ya era una realidad que su pueblo volvía a vivir y la tierra a tener muchos frutos; pero en la última de las siete veces que iba a llevar el agua, la princesa Wichuka decidió dirigirse tierra abajo, hacia Lurín; desde las alturas de las montañas arrojó el cántaro con fuerza y, al romperse, la mayor parte del agua cayó en la parte baja, dando origen a los Pantanos de Villa; por el lado del pico cayó en Buenavista de Lurín, dando origen a un manantial de abundante agua, cayó muy cerca del mar del mar originando a la laguna Quilcay, a la laguna de Urpiwachak,  del mismo modo se roció el agua por muchos lados, algunos cayeron en el lado del río Lurín, al que llamaron La Conchita, otros por Cardal, en lo que hoy se llama el Manantial de la Juventud y a otros lados también, como en Manchay, y así en muchos lugares hasta hoy se puede ver la proeza que la princesa Wichuka se atrevió a dar origen. Las aguas de estos manantiales riegan el valle en tiempos de estiaje, porque nunca dejan de verter agua a favor de las tierras y de la población.  (Tomado del libro: Lurín entre mitos, fábulas y leyendas de Carlos Augusto Rivas, edición Juan Gutemberg, Lima 2024).
El puquial El Cántaro del Inca de Lurín es un manantial de abundante agua que riega el valle bajo de Lurín en tiempo de estiaje, cuando el río Lurín en aproximadamente ocho meses se seca, dando vida al valle y a las culturas que durante más de tres mil años se desarrollaron en Lurín y que fue el lugar en donde los incas construyeron su más importante Templo del Sol como expresión de religiosidad.
La propuesta de los Defensores del Patrimonio Cultura de la Casa Hacienda y el Puquial El Cántaro del Inca de Lurín es establecer un Convenio vía la Casa de la Cultura de Lurín y la Facultad de Arquitectura de la Universidad Ricardo Palma, en la que se pueda establecer el proyecto de diseño arquitectónico de la Casa Hacienda Buenavista y el sector del Puquial El Cántaro del Inca, través de lo que significa su restauración y puesta en valor de este valioso monumento arquitectónico colonial del siglo XVIII, único en su género, en la que ninguna autoridad ha tenido ni la mínima intención de velar por su conservación y que muy bien puede convertirse en un magnífico museo de sitio de carácter colonial dado a su importancia histórica.
Asimismo, el puquial El Cántaro de Inca ha venido siendo enterrado en parte con desmontes y el mal uso de vertedero de aguas sucias de ganadería que colindan con el sitio y terminan por ensuciar las aguas del principal canal La Pavona, que es un canal de regadío de más de tres mil años de antigüedad de uso agrícola, desde el origen dela civilización en el valle de Lurín. Este espacio de este lugar del puquial muy bien puede convertido en un parque temático y muy bien puede convertirse en un ancla turístico de primer orden en una propuesta de desarrollo turístico integral de Lurín, y para ello se requiere su declaratoria como un lugar de interés ecológico, paisajístico e histórico.
El Equipo de Defensores del Patrimonio Cultural de la Casa Hacienda Buenavista y el Puquial El Cántaro del Inca de Lurín, esta integrado por destacados profesionales y artísticas artesanos de Lurín en la que destaca Noe Jave Calderón, Franz Baquijano, los dos arqueólogos, Miguel Iglesias Izarra, Freddy Ampuero, los dos ingenieros,  Mercedes Ávila, economista, José Cuya y Ruth Godoy, fundadores del Centro de Interpretación del Templo del Arte, Antonia Arias, abogada, Ofelia Lázaro, especialista en tema de Salud, María Isabel Gonzales, estudiante de derecho, David Reyes Camacho y David Alarcón, gestores de los raymis de Lurín y representantes de los asociaciones ychmas, Marina Caccha y Jafet Villanueva, docentes de la localidad, Oswaldo Mendoza, dirigentes local, Danny Huaripaucar y Carlos García, especialistas en fotos y audiovisuales y gestores comunicacionales, Roly Rivas, biólogo conservacionista y Carlos Augusto Rivas, escritor, docente y líder del equipo Defensores del Patrimonio Cultural de la Casa Hacienda Buenavista y del Puquial El Cántaro del Inca de Lurín.
En este tercer año consecutivo, se espera alcanzar el objetivo de establecer las bases de un proyecto conservacionista y de protección de un patrimonio de primer nivel de lo que fue una magnífica finca colonial y podamos salvar un monumento que tiene ya el reconocimiento Patrimonio Cultural de la Nación con el Decreto Nacional INC N° 0930 del año 2003. Si se pudo salvar al cerro Centinela de invasores, en su protección de zona arqueológica, paisajísticas y de seguridad a favor de la población lurinense, se celebró el Bicentenario Nacional de su paso a la inmortalidad del fundador de la República Don José Faustino Sánchez Carrión quien muriera en Lurín el 2 de junio de 1825, los defensores sí creen posible salvar a este monumento histórico del olvido, porque de la memoria histórica nace la consciencia por la defensa de la patria. (Carlos Augusto Rivas)

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