Protestan por “horarios asesinos” que ensombrecen Viña del Mar 2026
Desmedido uso de la tecnología causó serios problemas en el festival, que culmina hoy

La gestión del tiempo en el Festival de Viña del Mar 2026, que culmina hoy, ha desatado una ola de indignación que escala a niveles históricos. Referente a los horarios de cierre, ha dejado de ser una simple queja de redes sociales para transformarse en un debate sobre el respeto al trabajador y al espectador.
La organización, liderada por Mega y Bizarro, enfrenta duros cuestionamientos tras las jornadas inaugurales, donde artistas de la talla internacional de Matteo Bocelli debieron iniciar su presentación pasadas las tres de la mañana ante una Quinta Vergara que lucía sectores vacíos y un público visiblemente agotado por la espera.
Este fenómeno, tildado por la prensa especializada como “horarios asesinos”, no solo afecta la experiencia del asistente presencial, sino que fragmenta la audiencia televisiva. Los televidentes critican que los platos fuertes de la jornada se sacrifiquen en favor de bloques publicitarios extensos y competencias que se dilatan innecesariamente. La “liturgia” de Viña parece atrapada en un formato analógico que ignora los hábitos de consumo actuales.
La falta de empatía logística es el dardo principal: se exige a los técnicos, músicos y personal de seguridad jornadas que rozan lo inhumano. Incluso los protagonistas han alzado la voz. Mon Laferte, en un gesto de honestidad brutal durante su conferencia de prensa, señaló que el cansancio acumulado afecta la calidad del espectáculo.

