Opinión

Prioridades municipales

Por: Ántero Flores-Aráoz Esparza

De conformidad con disposiciones constitucionales, en concordancia con la Ley Orgánica de Municipalidades, estas últimas tienen funciones normativas, de planificación, de administración, de planeamiento y zonificación, así como de catastro, de tránsito, de seguridad ciudadana, de vialidad, de infraestructura, así como de iluminación de vías y parques, sin olvidar, por supuesto, la conservación del patrimonio histórico, cultural y paisajístico, entre muchas otras funciones.

Son tan numerosas las obligaciones como las atribuciones y facultades municipales, que se impone su priorización, pues no alcanzan los recursos recaudados o asignados para todo.

Pese a ser importante el tema paisajístico, como mantener en buenas condiciones los parques y jardines, que cumplen funciones recreativas e incluso deportivas, también requiere tener en cuenta las autoridades municipales la priorización a la que nos hemos referido.

El ornato encanta a la vista, por supuesto que sí, pero más importante, por ejemplo, es tener bien iluminadas las calles, sobre todo las de la capital en el “Damero de Pizarro”, ya que en la noche se convierte en guarida de antisociales y hace peligrar la existencia de buenos vecinos, visitantes y turistas. No cuesta mucho más cambiar las luminarias por otras de más potencia, aunque de menor costo, pero de mayor duración.

De nada nos sirve a los vecinos tener pintados los sardineles si las pistas y las veredas están destruidas a medias y requieren el debido mantenimiento y, en algunos lugares, reposición.

Los vecinos no necesitamos piedritas en las pistas, que si bien pueden beneficiar el ornato, se convierten hasta en armas cuando hay motines y manifestaciones violentas. Sin querer, algunas municipalidades les dan las armas a los revoltosos y antisociales.

El no reparar las pistas oportunamente y dejar que los huecos y baches crezcan enormemente va contra la economía de los titulares de los vehículos automotores, los que se dañan y tienen que ser reparados a costa del alicaído bolsillo de sus dueños.

Podríamos seguir y seguir, pero sí llama la atención conocer que se está renovando integralmente el “Campo de Marte” en el distrito de Jesús María, lo que sería muy positivo si no hubiera en tal jurisdicción huecos por tapar, veredas por arreglar, avenidas y calles por colocar nuevas capas de asfalto. Todo ello lo podríamos calificar como mantenimiento.

Los huecos que hay en las veredas son sumamente peligrosos, sobre todo para niños y ancianos, que con frecuencia se lesionan por ellos y tienen que ser llevados a postas y hospitales, que penosamente, si el hueco no te afectó, lo hizo la mala atención hospitalaria que hoy padecemos y ha sido expuesta en cuanto medio de expresión existe. Pero el ministro del sector fue premiado con su ratificación en el cargo, al igual que el de Trabajo, del que depende EsSalud, que hoy “está como chencha”, con instrumental malogrado, carente de medicinas y honda indisciplina laboral.

Me permito recordar que no se está en contra del ornato urbano, sino que exista planificación de acuerdo con las necesidades. Es como decían las antiguas señoras, en crítica a quienes se perfumaban con lociones costosas, pero sus ropajes interiores estaban maltrechos con hilachas y roturas. Lo primero es lo primero, y en el caso de la planificación urbana, lo que corresponde es la seguridad vial para evitar accidentes y sobrecostos.

*Expresidente del Consejo de Ministros

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