
El Perú está ingresando a una etapa decisiva en su desarrollo logístico y comercial, debido a que a lo largo del litoral se ejecutan megaproyectos portuarios que no solo modernizan la infraestructura existente, sino que también abren una oportunidad concreta para convertir al país en una potencia portuaria de Sudamérica. Este avance permitirá atender con mayor eficiencia el comercio exterior nacional y ofrecer servicios estratégicos a naciones vecinas que buscan rutas más cortas y económicas hacia Asia, Europa y otros mercados.
Uno de los ejes de este proceso es el Puerto de Chancay, cuya próxima entrada en operaciones marcará un antes y un después en la historia portuaria nacional. Su ubicación y capacidad lo proyectan como una puerta directa al Asia-Pacífico, reduciendo de manera significativa los tiempos de navegación y los costos logísticos. Esto favorecerá a los exportadores peruanos e impulsará nuevas inversiones en toda la cadena productiva.
A este proyecto se suma el Puerto de Corío, en la provincia de Islay, región Arequipa, que se perfila como uno de los desarrollos portuarios más ambiciosos del continente. Con una inversión estimada en siete mil millones de dólares y la participación de capitales de Portugal, Corea y China, este terminal contará con un calado de hasta 50 metros. Ello permitirá recibir naves de gran tamaño y movilizar volúmenes de carga sin precedentes.
Su puesta en marcha ampliará la capacidad operativa del país y fortalecerá su presencia en las principales rutas del comercio internacional. Además, abrirá nuevas posibilidades para el transporte multimodal, integrando carreteras, ferrocarriles y plataformas logísticas. Con ello, el Perú podrá competir en mejores condiciones con otros grandes centros portuarios de la región.
El impacto de estas obras ya despierta interés fuera de nuestras fronteras. Países como Bolivia, Brasil, Paraguay, Uruguay y Argentina evalúan canalizar parte de sus exportaciones a través de puertos peruanos, atraídos por la reducción de tiempos y costos logísticos. En el caso de Brasil, incluso se analizan corredores que unan el Atlántico con el Pacífico mediante rutas fluviales y terrestres.
A ello se suma la visita de empresarios, inversionistas y delegaciones extranjeras, quienes han quedado sorprendidos por la magnitud de los proyectos. Estas visitas reflejan el creciente posicionamiento del Perú en la agenda logística regional. Chancay, en particular, ya es visto como un punto estratégico para el comercio del Pacífico.
De manera paralela, se impulsa la modernización de los puertos del Callao, Matarani, Ilo, Salaverry, San Martín de Pisco y Paita. Estas mejoras permitirán fortalecer una red portuaria integrada que dará soporte a la nueva dinámica comercial del país. La meta es evitar cuellos de botella y asegurar un servicio eficiente.
Todo apunta a que el Perú se encuentra ante una oportunidad histórica para consolidarse como eje logístico regional. Este proceso permitirá generar mayor valor agregado, atraer capitales y dinamizar economías locales. Asimismo, abre el camino hacia una nueva etapa de desarrollo, competitividad y liderazgo portuario en Sudamérica.
(*) Abogado y exdecano del Colegio de Contadores Públicos de Lima.

