
La rápida vacancia que sufrió Dina Boluarte de la presidencia de la República causó mucha sorpresa en los medios internacionales, dejando notar su sorpresa y lamento, haciéndose preguntas: ¿por qué el Congreso del Perú la vaca a estas alturas, cuando el país está creciendo económicamente a un ritmo sostenible?
Me hago una pregunta: ¿por qué los parlamentarios decidieron rápidamente la vacancia de la expresidenta si todo transcurría con tranquilidad? La primera mujer en ocupar la presidencia del Perú corrió la misma suerte que todos sus predecesores desde el 2018, perdiendo el poder de forma prematura.
Los congresistas, en su mayoría de las bancadas de izquierda y otros representantes, decidieron destituirla con 118 votos a favor, argumentando “permanente incapacidad moral” en la madrugada de este fatídico viernes 10 de octubre de 2025.
La salida de Boluarte ha causado enorme sorpresa, porque los días transcurrían rumbo a abril de 2026, fecha en que ella convocó elecciones generales, sea para realizar la transferencia de poder. ¿Por qué el apuro?
Se puede decir que el prófugo líder de Perú Libre, Vladimir Cerrón, presionó a los congresistas elegidos de su partido con representación en el Congreso para que vacaran a la mandataria y así cumplir con su agenda de crear desconcierto en el Perú, sobre todo entre los inversionistas, y se produzca la fuga de capitales, tal como sucedió con el temor cuando asumió el golpista Pedro Castillo.
Pero la intención de empobrecer nuestro país no le está resultando a Cerrón y sus congresistas, pues el pueblo continúa trabajando con pasión por tener un mejor país, sin pobreza, que no sea explotado por la extrema izquierda o llamada socialismo del siglo XXI, que ha causado mucha pobreza en nuestro continente, empezando por Cuba, Venezuela, Bolivia y Argentina, cuyos mandatarios adoptaron esa línea política, además de Brasil con Lula da Silva y Colombia, tibiamente, con el conflictivo mandatario Gustavo Petro.
Dina Boluarte llegó a la jefatura de Estado luego del fallido autogolpe de Estado de Pedro Castillo, formando alianzas con fuerzas políticas para tener el control del Legislativo, pero, como se dice en el argot político, en política “no hay amigos”, le dieron la espalda 118 legisladores. La mandataria esperaba entregar el poder al nuevo presidente elegido democráticamente por el pueblo peruano en julio de 2026, en una ceremonia, tal como se acostumbra en nuestro país.
(*) Abogado y exdecano del Colegio de Contadores Públicos de Lima.

