Opinión

Octubre, mes de fe, hermandad y esperanza

Por: Luis Miguel Iglesias León

Llegó octubre. Y con él, ese tiempo del año en que Lima se vuelve morada, en que las calles se llenan de incienso, plegarias y esperanza, y miles de corazones vuelven su mirada hacia Él: nuestro Señor de los Milagros de Nazarenas.

Este sábado 3, al mediodía, se abrirán nuevamente las puertas del Santuario para que las sagradas andas inicien su primer recorrido procesional. Luego vendrán el domingo 18, el lunes 19 y el miércoles 28 de octubre, para culminar el 1 de noviembre. Serán jornadas en las que el Cristo de Pachacamilla volverá a encontrarse con su pueblo, con los enfermos, con las instituciones y con cada uno de nosotros.

Pero este octubre tiene, además, una significación especial. Nos prepara para recibir al papa León XIV, quien llegará al Perú del 11 al 16 de noviembre. Y allí estará también nuestro Señor de los Milagros, acompañando al Santo Padre en la Santa Misa que celebrará el 16 de noviembre en la Base Aérea Las Palmas. Será, sin duda, un encuentro profundamente emotivo para todos los peruanos.

Como Hermano Honorario, y después de 72 años de existencia de nuestra Rama, siento que este octubre debe ser también una oportunidad para mirarnos hacia adentro. La devoción al Nazareno no puede quedarse solamente en las calles: debe traducirse en fraternidad, comprensión, solidaridad y servicio.

Pidámosle, entonces, al Señor de los Milagros que fortalezca a nuestra Hermandad; que nos ayude a hacer de ella una institución cada día más cercana al hermano, más sensible a sus necesidades y más comprometida con la sociedad.

Que nunca olvidemos que la autoridad debe caminar de la mano con la justicia, que toda decisión debe escuchar antes de juzgar y que, especialmente entre hermanos, la verdad, el diálogo y la prudencia deben prevalecer. Hay momentos en que quizá convenga detenernos, escuchar todas las voces y mirar las circunstancias con serenidad, porque una Hermandad fuerte no es la que no tiene diferencias, sino la que sabe resolverlas con caridad y sentido de justicia.

Que el Nazareno nos enseñe a cargar juntos nuestras propias andas, a perdonarnos, a comprendernos y a servirnos.

Este octubre, querido Señor de los Milagros, te pedimos poco para nosotros y mucho para nuestra Hermandad: fortalécela, únela y hazla siempre digna de tu nombre.

Que bajo tu mirada morada volvamos a ser, cada día, más hermanos.

¡Viva el Señor de los Milagros!

¡Viva nuestra Hermandad!

¡Viva la fe del pueblo peruano!

(*) Abogado. Con estudios de especialización en Gestión Pública, Dirección y Planeamiento Estratégico.

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