Opinión

No matar, no terruquear

Por: Martín Valdivia Rodríguez

En Puno, un bebé prematuro con complicaciones respiratorias murió camino al hospital. No hubiera perdido la vida si los manifestantes no bloquean la carretera que conduce al Hospital Regional. Habían puesto montículos de tierra, piedras y troncos. La ambulancia quedó atrapada, sin poder avanzar ni retroceder. Los manifestantes subieron a la ambulancia, bajaron a los médicos y los agarraron a golpes, mientras el bebé agonizaba. Eso no es protestar. Pero hablar claro y decir que esos revoltosos son los responsables de la muerte de esa criatura tampoco es terruquear.

Precisamente, se ha emprendido por las redes sociales una campaña con la frase: “Saquear no es protestar; quemar no es protestar; amenazar no es protestar; secuestrar no es protestar”. Políticos, periodistas e intelectuales que se dicen de izquierda y/o defensores de los derechos de los desposeídos, han puesto el grito en el cielo y afirman que eso es “terruqueo” puro y duro. Agregan que recuperar el orden público tampoco es asesinar, en alusión a los policías o militares que meten bala en las marchas y —es verdad— han causado decenas de muertes. ¿O sea que si tú matas eres asesino, pero si yo mato y me dices “asesino” me estás terruqueando? No, señor.

El hecho de que las fuerzas del orden, en una acción insensata, descontrolada y desmedida, usen sus armas de fuego para reprimir los bloqueos de carreteras y ataques incendiarios a comisarías, fiscalías y aeropuertos, no da carta libre a los manifestantes para pagar con la misma moneda y no dejen pasar a una ambulancia que lleva a un bebé grave a un hospital. Y que se obstinen en esa actitud pese a que los médicos les explicaban que un recién nacido estaba a punto de morir.

Es tan condenable el hecho de que los policías y militares repriman con las protestas violentas usando sus armas de fuego y agrediendo salvajemente incluso a veces a personas ajenas a las marchas, como el accionar delincuencial de quienes bloquean carreteras e impiden el paso de ambulancias que llevan pacientes agonizantes o atacan a pedradas, con armas hechizas, bombas molotov y hasta prenden fuego a los locales públicos y privados.

Eso sí, generalizar y decirles terroristas a todos los manifestantes sí es terruquear. Porque hay personas que ejercen su derecho a protestar sin violencia ni acatando órdenes de esos líderes de barro que están detrás de esta absurda “rebelión del odio” que amenaza con paralizar nuevamente al país. Porque lo que digo y escribo siempre lo firmo.

La Noticia

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