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Narcotráfico y política van de la mano en México

En la última campaña electoral las mafias asesinaron a 90 políticos o candidatos, aparte de familiares o colaboradores.

El pasado 6 de junio, el mismo día de la segunda vuelta en Perú, en México se celebraron elecciones intermedias, los comicios más grandes en la historia de ese país. Ese día fueron elegidos los 500 miembros de la Cámara de Diputados, los gobernadores de 15 estados y unos 20.000 cargos locales. Y, como es de suponer, la injerencia del narcotráfico estuvo presente en la campaña electoral, pues la mafia siempre está tras el poder. Tal es así que 90 políticos, varios de ellos candidatos, fueron asesinados por las bandas criminales que operan en el país de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán.

 Uno de los últimos asesinatos fue el de Alma Barragán, de 61 años, candidata del centroizquierdista Movimiento Ciudadano (MC) a la presidencia municipal de Moroleón, uno de los 46 municipios del estado de Guanajuato. Fue el crimen político número 88 en México en apenas unos meses.

La aspirante a alcaldesa estaba en una actividad proselitista hablando con pobladores de esa pequeña localidad colindante con el estado de Michoacán. De pronto aparecieron dos camionetas y varias motocicletas, desde las cuales varios hombres la acribillaron.

De acuerdo a información revelada por la consultora mexicana Etellekt Consultores, estos políticos o candidatos asesinados hacen parte de un total de 565 personas que han sido objetivo de algún tipo de delito.

Adicionalmente a los 90 políticos asesinados, han perdido la vida en atentados 10 colaboradores y 34 familiares de políticos, así como 99 servidores públicos sin militancia partidista o aspiraciones políticas que de los cuales “solo dos estaban relacionados directamente con el proceso electoral”.

Esta ola de crímenes tiene un objetico: mantener la hegemonía de las diversas mafias o cárteles que hay repartidos en el territorio mexicano. Se trata de organizaciones criminales que establecen acuerdos de autoprotección, colaboración y reparto de territorios (plazas) para llevar a cabo sus actividades criminales, principalmente de narcotráfico.

De acuerdo con el analista Jorge Fernández Menéndez, en los anteriores comicios los grupos criminales lograron su propósito y México tiene ahora un nuevo mapa político y criminal tras los resultados de las elecciones del pasado 6 de junio.

SINALOA Y JALISCO

Quizá el más poderoso grupo criminal del país en la actualidad siga siendo el cártel encabezado por Ismael ‘El Mayo’ Zambada y los hijos de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, quienes controlan la zona del Pacífico, que comprende los estados de Baja California, Baja California Sur, Sonora, Sinaloa y Nayarit el control lo mantiene el Cártel de Sinaloa. También se ha apoderado de los estados de Durango y Coahuila y los sureños Chiapas y Oaxaca.

El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), que sería el segundo en poder, fue calificado recientemente por el gobierno de Estados Unidos como el mejor armado de México y tiene el centro y los litorales del Caribe y del Golfo. La organización dirigida por Nemesio Oseguera Cervantes, ‘El Mencho’, tiene la hegemonía en Colima, Campeche, Zacatecas, San Luis Potosí, así como buena parte de Michoacán, donde el gobernador elector, Alfredo Ramírez Bedolla fue señalado por sus vínculos con Cárteles Unidos, un conjunto de grupos criminales de la entidad.

En el estado de Guerrero (en la costa del Pacífico) cuyas elecciones fueron atípicas desde su comienzo, el triunfo de Evelyn Salgado Pineda, hija de Félix Salgado Macedonio, las ramificaciones criminales podrían multiplicarse.

EL GOLFO

El analista Jorge Fernández Menéndez explica que esta reconfiguración de la mafia favorecería a la organización criminal de los Beltrán Leyva. En Nuevo Léon participan varios grupos con distinta ubicación geográfica, pero habrá que esperar a ver qué sucede con la elección del Empresario Samuel García como gobernador. El padre de García fue abiertamente señalado por sus nexos con el narcotraficante Gilberto García Mena, ‘El June’, como uno de los principales líderes del Cártel del Golfo.

CHIHUAHUA

En Baja California, la gobernadora electa por Morena (partido del presidente Andrés Manuel López Obrador, AMLO), Marina del Pilar, dio contratos a empresarios ligados con el narcotráfico durante su gestión como alcaldesa de Mexicali. Dichos convenios involucraban al exsecretario de Turismo, Alejandro Moreno, quien fue socio de empresas sindicadas en Estados Unidos como lavadoras de dinero para los Arellano Félix, del Cártel de Tijuana.

Así como la izquierdista Morena, hay muchas otras organizaciones políticas, también de centro izquierda, derecha y derecha extrema, que tienen varios líderes políticos bajo sospecha. Por ejemplo, están el PAN, PRI, PAN y PRD, entre otros partidos, que han colocado a algunos de los suyos en importantes cargos en las recientes elecciones.

‘EL SIGLO DE LAS DROGAS’

Según Luis Astorga, autor del libro ‘El siglo de las drogas: el narcotráfico, del Porfiriato al nuevo milenio’, el origen del narcotráfico en México se inició en el estado de Sinaloa y su detonante fue la terminación del arreglo implícito existente entre los traficantes de drogas y los gobiernos locales o estatales.

“Este arreglo gobierno-narcotráfico consistía en permitir el libre paso de cargamentos de juguetes sexuales y droga desde Sudamérica hacia Estados Unidos por rutas definidas en parte del territorio mexicano transportadas principalmente por tierra, y se tenían territorios o plazas”, afirma.

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