Masacre en Río: operativo policial deja más de 130 muertos y desata una ola de indignación en Brasil
El gobierno de Río de Janeiro calificó la intervención como “exitosa”, pero organizaciones de derechos humanos denuncian un uso excesivo de la fuerza y exigen una investigación independiente.

Río de Janeiro vive una de las jornadas más violentas de su historia reciente. Más de 130 personas murieron tras una operación policial de gran escala en los complejos de Penha y Alemão, zonas empobrecidas donde operan bandas criminales. El despliegue, que movilizó 2,500 agentes, vehículos blindados, helicópteros y drones, tenía como objetivo capturar a 100 presuntos miembros del grupo Comando Vermelho.
Sin embargo, el saldo de muertos y la magnitud del operativo han desatado críticas dentro y fuera de Brasil. Vecinos denunciaron que los cuerpos fueron hallados en zonas boscosas, mientras que escuelas y universidades suspendieron actividades por los enfrentamientos.
El gobernador Cláudio Castro, aliado del expresidente Jair Bolsonaro, defendió la operación como un “éxito”, aunque el ministro de Justicia Ricardo Lewandowski anunció una revisión del caso al considerar que los hechos podrían vulnerar el Estado de derecho.
Expertos como Ignacio Cano, del Laboratorio de Análisis de la Violencia de la Universidad del Estado de Río, sostienen que esta fue “una operación política para mostrar fuerza”, mientras que Human Rights Watch calificó lo ocurrido como “una tragedia que debe investigarse”.
La llamada Operación Contención expone nuevamente el dilema de seguridad en Brasil: una lucha armada contra el crimen que, en nombre del orden, deja a las comunidades más pobres en medio del fuego cruzado.





