OpiniónSalud

Más allá del mito: cómo actúan el THC y el CBD en el cerebro y el sueño

Posible utilidad de dos activos de la planta Cannabis sativa en el manejo del estrés, ansiedad y trastornos del sueño

Por Melissa Barrenechea 

El THC (tetrahidrocannabinol) y el CBD (cannabidiol) son dos de los principales compuestos activos de la planta Cannabis sativa. En los últimos años han despertado un creciente interés científico por su posible utilidad en el manejo del estrés, la ansiedad y los trastornos del sueño. Sin embargo, también existen mitos, exageraciones comerciales y desinformación que es necesario aclarar, especialmente cuando se aborda el tema desde la salud pública y el bienestar integral. ¿Qué son el THC y el CBD? La planta de cannabis contiene más de 100 compuestos llamados cannabinoides. Entre ellos, el THC y el CBD son los más estudiados. THC (tetrahidrocannabinol): Es el principal componente psicoactivo.

Produce la sensación de euforia o alteración de la percepción asociada al consumo recreativo de marihuana. Actúa principalmente sobre los receptores CB1 del sistema nervioso central. CBD (cannabidiol): No es psicoactivo. No genera euforia ni altera la percepción. Se asocia más con efectos ansiolíticos, antiinflamatorios y reguladores del sistema nervioso.

Actúa de manera indirecta sobre el sistema endocannabinoide y también interactúa con receptores relacionados con la serotonina. El sistema endocannabinoide: el regulador del equilibrio El cuerpo humano posee un sistema endocannabinoide, encargado de mantener la homeostasis o equilibrio interno. Este sistema participa en la regulación de: Estado de ánimo Estrés Apetito Dolor Memoria Ciclo sueño–vigilia Los cannabinoides externos (como el THC y el CBD) interactúan con este sistema modulando sus respuestas, lo que explica su impacto potencial en el sueño y la regulación emocional. ¿Cómo influyen en la calidad del sueño? Dormir bien no significa solo dormir muchas horas, sino respetar la arquitectura natural del sueño, que incluye fases profundas y fase REM (donde soñamos y procesamos emociones). 

THC y el sueño. El THC puede: Reducir el tiempo para conciliar el sueño. Disminuir despertares nocturnos en algunos casos. Reducir la fase REM. La reducción del sueño REM puede disminuir pesadillas en ciertos trastornos como el estrés postraumático. Sin embargo, esta fase es clave para la consolidación de la memoria y el procesamiento emocional, por lo que su disminución prolongada podría no ser beneficiosa. Además, el uso frecuente de THC puede generar tolerancia y, en algunos casos, dependencia. Al suspenderlo, algunas personas experimentan insomnio de rebote.

CBD y el sueño. El CBD no actúa como un sedante directo. Su efecto sobre el sueño es principalmente indirecto: Disminuye la ansiedad. Reduce la hiperactividad mental. Promueve un estado de calma que facilita el descanso. Muchas alteraciones del sueño están relacionadas con estrés crónico, pensamientos repetitivos o ansiedad. Al modular estos factores, el CBD puede mejorar la calidad del sueño sin alterar significativamente su estructura. La evidencia actual sugiere que el CBD no genera dependencia significativa en las dosis habituales, aunque los estudios continúan en desarrollo. 

Uso para reducir el estrés. El estrés crónico mantiene elevado el cortisol y activa de forma persistente el sistema nervioso simpático (modo alerta). Esto afecta el descanso, la concentración y la regulación emocional. El CBD puede influir en: Receptores de serotonina (5-HT1A). Regulación del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal. 

Procesos flamatorios relacionados con el estrés crónico. El THC, en dosis bajas, puede generar relajación en algunas personas; en dosis altas, puede provocar ansiedad, taquicardia o paranoia. El efecto depende de la dosis, la persona, la proporción THC/CBD y el contexto de uso. ¿Cómo se usan o se ingieren? El modo de administración influye directamente en la rapidez de acción, duración del efecto y seguridad. 

Aceites sublinguales. 

Es una de las formas más comunes, especialmente en el caso del CBD. Se colocan gotas debajo de la lengua. Se mantienen entre 30 y 60 segundos antes de tragar. El efecto suele sentirse entre 15 y 45 minutos. Permite un control más preciso de la dosis. Es una vía frecuentemente utilizada para el manejo del estrés y la ansiedad leve a moderada.

Cápsulas o comestibles

Incluyen cápsulas, gomitas o alimentos infusionados. Se absorben por vía digestiva. El efecto puede tardar entre 30 minutos y 2 horas. La duración suele ser más prolongada. Es más difícil ajustar la dosis con precisión inmediata. El riesgo en esta vía es consumir más de lo necesario por no sentir efectos inmediatos. 

Vaporización o inhalación

El efecto es casi inmediato (minutos). La duración es más corta. Permite ajuste rápido de la dosis. Sin embargo, la inhalación puede implicar riesgos respiratorios y no se recomienda como primera opción para fines terapéuticos, especialmente en personas con problemas pulmonares. 

Uso tópico Cremas o bálsamos con CBD

Se aplican sobre la piel. Se utilizan principalmente para dolor o inflamación local. No suelen influir directamente en el sueño. Consideraciones importantes sobre su uso Siempre debe consultarse con un profesional de salud antes de iniciar su consumo. Pueden interactuar con medicamentos como antidepresivos, ansiolíticos, anticoagulantes y anticonvulsivantes. No están recomendados en adolescentes, embarazadas o personas con antecedentes de trastornos psicóticos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba