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“Latinoamérica está eligiendo presidentes de derecha”

José Luis Gil, exdirector de Inteligencia del Mininter, señala que las marchas que convoca la izquierda para tumbarse al gobierno ya no tienen convocatoria

  • Exmiembro del GEIN, grupo policial que capturó a Abimael Guzmán, las grandes amenazas son cuatro: la izquierda radical, que hoy está disfrazada de política; la corrupción; el fenómeno de la criminalidad; y los progresistas.

POR CARLOS RIVERO MELGAR

El exdirector de Inteligencia del Ministerio del Interior y exintegrante del GEIN, José Luis Gil, afirmó en entrevista con La Noticia al Día, a través de La Noticia TV (Canal 27.2 Best Cable y Canal 203 Cable Go), que el objetivo de los izquierdistas radicales y los caviares no es ganar la Presidencia, sino tener mayor representatividad en el Congreso para poder cambiar nuestro sistema político por uno socialista, a través de una nueva constitución.

¿Considera que el gran peligro en estas elecciones son los partidos de izquierda?

Las amenazas a la seguridad del país son cuatro: la izquierda radical, que hoy está disfrazada de política; la corrupción; el fenómeno de la criminalidad; y los progresistas. Todas esas amenazas desembocarán en problemas de seguridad, económicos, sociales, educativos e incluso internacionales.

¿De los candidatos de izquierda, considera que Roberto Sánchez es el más radical?

En el espectro de la izquierda tenemos el lado más rojo, donde están los partidos de extrema izquierda, que tienen experiencia en manejo de armas o violencia, porque algunos son terroristas excarcelados. En ese grupo están Ronald Atencio y Roberto Sánchez. Hay una izquierda más al centro, donde está López-Chau. También están los progresistas, que dicen ser de centroderecha, pero terminan siendo funcionales a la izquierda radical. La estrategia de los grupos terroristas, muchos excarcelados, es infiltrarse dentro de la izquierda. Su objetivo primario no es la presidencia, sino tener representación en el Congreso para cambiar el sistema actual por uno socialista, y el camino para eso es la nueva Constitución.

¿Por qué después del desastre de Pedro Castillo hay gente que sigue creyendo en la izquierda?

En realidad, la izquierda está retrocediendo porque en Latinoamérica se están eligiendo presidentes de derecha. Las marchas que convocaban para tumbarse al gobierno ya no tienen convocatoria. Por eso opino que la izquierda y los caviares no tienen pueblo ni masa. Tienen una especie de exoesqueletos, estructuras que manipulan y generan actos de violencia para influir en la opinión pública. El Movadef, cuando pretendió ser partido político, presentó ante el JNE 68 bases a nivel nacional. Están más organizados que cualquier partido político, y creo que eso les permitió manipular votos en mesas de zonas alejadas del país para que ganara Pedro Castillo.

¿Ve la posibilidad de que el Movadef se infiltre en los partidos de izquierda?

El Movadef y Sendero Luminoso ya están en Juntos por el Perú. Su ideario tiene seis o siete puntos coincidentes con los que presentó el Movadef en 2014. Es un ideario comunista. Por eso digo que Roberto Sánchez es el “sombrero luminoso 2.0”. Es un riesgo absoluto, porque cumplen con las disposiciones de Abimael Guzmán contenidas en el “plan de construcción” incautado en 2012. La diferencia es que abrieron ese plan y decidieron hacer relaciones políticas con progresistas, izquierdistas, religiosos, intelectuales y figuras políticas. Roberto Sánchez habla en campaña de la democratización del pueblo, uno de los puntos de la solución política de los problemas derivados de la guerra de Sendero Luminoso.

¿Cuál será la posición de la izquierda si no pasan a segunda vuelta?

Van a boicotear las elecciones. No votarán por ninguno de los dos. El boicot puede ser político, social o incluir acciones violentas para conmover al país. Tienen un resquicio de oportunidad y, si conmueven al país, pueden poner a un presidente interino. No están necesariamente en el camino de la democracia si las elecciones no los favorecen.

Respecto a la ola de inseguridad, ¿es muy complicado hacer un análisis para empezar a tomar acciones?

La Policía tiene claro que hay varias organizaciones criminales internacionales que han hecho match con grupos criminales en el Perú. Pero el fenómeno nos ha rebasado en número. Si la Policía estaba acostumbrada a combatir 10 organizaciones criminales, hoy enfrenta mil. Este rebasamiento no es de capacidades profesionales, sino numérico, porque además todos creen que la solución es netamente policial. Y acá tenemos cuatro actores: el Estado peruano, la empresa privada, la sociedad organizada o civil y los ciudadanos. Todos estamos involucrados y deberíamos hacer algo, no solo para combatir el crimen, sino también para aprender a tomar medidas de seguridad.

¿La solución sería tener más policías?

La solución pasa porque un presidente entienda que no es solo policiaca: es inteligencia, un golpe estratégico en penales y un reordenamiento urgente para liberar las cárceles más seguras, de modo que haya espacio para encarcelar. Además, la derogatoria de normas que dan ventajas al criminal, como el 2×1. Hoy el crimen está incentivado porque el sistema de justicia es corrupto, porque existe impunidad, incluso otorgada por la inacción de los cuatro actores mencionados. No es un problema solo policial, es un problema de todos. Esto se resolverá solo con una visión estratégica de seguridad.

TODOS DEBEMOS LUCHAR CONTRA LA CRIMINALIDAD

¿Se puede poner un plazo para resolver el problema?

La situación demanda la participación de todos los actores. ¿Qué están haciendo las iglesias para ayudar a los jóvenes en prevención contra el crimen? ¿Qué hacen los colegios profesionales para que sus miembros tomen medidas de seguridad? ¿Qué hacen los empresarios para mirar más allá de la seguridad extramuros? Hay comités de Seguridad Ciudadana, Vasos de Leche, Comedores Populares. ¿Cómo los estamos organizando para enfrentar el crimen? La Policía sola no resolverá el problema. A pesar de la gravedad, estamos en un nivel incipiente de criminalidad. No hemos llegado al nivel de México, donde hay ciudades tomadas por ejércitos paralelos. Eso aún no ocurre aquí, pero estamos en ese camino.

 

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