“Aumenta el número de adolescentes alcohólicos”
La doctora Carol Sousa alerta que el consumo excesivo de alcohol puede aumentar los riesgos de algunas enfermedades crínicas como la diabetes y la hipertensión

- La doctora Carol Sousa Avilés, jefa del Centro de Salud Mental Comunitaria Magdalena, señaló que el Día Mundial sin Alcogol busca generar conciencia en las personas acerca de lo negativo y perjudicial que es el consumo de alcohol.
POR: CARLOS RIVERA MELGAR
En el marco del Día Mundial sin Alcohol, que se conmemora cada 15 de noviembre, la doctora Carol Yvonne Sousa Avilés, jefa del Centro de Salud Mental Comunitaria Magdalena, ofreció una entrevista a La Noticia Al Día, transmitida por La Noticia TV (canal 27.2 de Best Cable), en la que abordó los riesgos del consumo perjudicial de alcohol y la situación actual en el Perú.
Doctora Sousa, el día 15 de noviembre se celebra el Día Mundial Sin Alcohol. ¿Qué se busca con este tipo de actividades?
Lo que busca este día es generar una conciencia en las personas acerca de lo negativo y perjudicial que es el consumo de alcohol. Ya que este puede exacerbar o aumentar las consecuencias de algunas enfermedades crónicas, como la diabetes, la hipertensión… desarrollar incluso patologías más severas como la cirrosis, y desencadenar un cáncer.
Doctora Sousa, el día 15 de noviembre se celebra, se conmemora el Día Mundial sin Alcohol. ¿Qué se busca con este tipo de conmemoraciones? ¿Hay algo que resaltar?
Claro que sí. Lo que buscamos y lo que busca este día es generar una conciencia en las personas acerca del consumo negativo perjudicial que puede ser justamente el consumo de alcohol. Ya que con esto podemos exacerbar o aumentar algunas enfermedades ya crónicas, las enfermedades como lo que es la diabetes, la hipertensión, desarrollar incluso patologías más severas como lo que sería la cirrosis y desencadenar un cáncer.
¿A qué le llamamos el consumo excesivo de alcohol?
Cuando hablamos de un consumo excesivo, hay que clarificar que podemos mencionar el consumo perjudicial, que en ese sentido ya pone en riesgo el desenvolvimiento de las funciones básicas de la persona, es decir, tener que dejar, de repente, de trabajar por consumir; lo que supone un riesgo social, su propia integridad y desencadenar una dependencia posteriormente con el consumo frecuente.
Y en el Perú, ¿en qué nivel estamos? ¿Hay alguna estadística de personas que vivan con esta problemática?
Actualmente, podemos evidenciar que la población más afectada o de mayor consumo es la población adulta. El porcentaje en los varones es de aproximadamente 70 %, mientras que el otro 30 % corresponde a mujeres. Aunque hemos podido ver en los últimos dos años que el consumo ha incrementado en la población adolescente por encima de 15 años. Podemos decir que aproximadamente un 5 % representa la población adolescente que actualmente tiene un consumo perjudicial.
¿Y esto ha ido creciendo?
Con los años, claro, la población aumenta y también aumenta el porcentaje en la población adolescente.
¿Cómo se aborda a una persona que tiene este problema? No es fácil decirle a una persona que tiene un vicio con el alcohol: «Oye, déjalo». ¿Cómo es un tratamiento a este tipo de personas?
Lo primero que considero es identificar que existe un problema de consumo. Si uno tiene alguna duda sobre una persona que está consumiendo mayor cantidad de alcohol en relación a lo que normalmente se da en una reunión social, al punto de poner en riesgo su integridad, es necesario buscar el soporte para identificar eso. Entonces, es un poco difícil, a veces, para la persona que tiene el consumo perjudicial entrar en esa conciencia y darse cuenta de que tiene un consumo perjudicial. Muchas veces aquí lo que influye y lo que ayuda mucho es la red de soporte familiar. La familia debe constituir el vínculo más importante para poder abordar a esta persona.
Una vez que la persona entra en esa conciencia de «yo necesito ayuda», y muchas veces suele ser la familia directa quien suele mencionárselo: «Oye, veo que estás consumiendo un poco más, veo que está afectando a salir a trabajar, veo que estás descuidando —de repente, por ahí si es un adolescente— los estudios, bajas calificaciones». En ese sentido, la familia suele crear un impulso y la persona suele buscar la primera ayuda. Incluso los llevan a los centros de salud. Actualmente, el Ministerio de Salud tiene un funcionamiento aproximadamente a nivel nacional, más de 290 establecimientos, centros de salud mental comunitarios. En estos centros contamos con un servicio, un área de adicciones, donde abordamos cuadros de tanto consumo perjudicial, dependencia al alcohol y consumo de tabaco y otras sustancias. Asimismo, tenemos áreas de hospitalización para estos centros, justamente para poder abordar estos casos más complejos, donde la familia lleva a los usuarios para poder abordar estos casos.
¿Hay algún tipo especial de licor que sea el más consumido y que los lleve a un tema de dependencia?
Eso va a depender mucho de la localización geográfica y de la edad. Porque podemos encontrar que, en los adolescentes, como hay menos disposición de dinero, probablemente van a consumir licores de menor costo. Pero, en poblaciones más adultas, vamos a encontrar el tema de las bebidas alcohólicas, como es la cerveza. Pero en provincia, por ejemplo, va a ser diferente. El consumo de bebidas más típicas de la zona puede que sea el consumo principal.
Me quedé pensando en esto que usted mencionaba, que cada vez hay una población mayor de adolescentes que se inicia en el consumo de alcohol. ¿De qué edad estamos hablando y por qué se genera este ingreso de los menores en el mundo del alcohol?
Desde los 15 años, aproximadamente. Siempre hay data por ahí de menor edad. Pero la población que está entre el 3.9 y el 5 % suele estar a partir de los 15 años. ¿Por qué? La causa va a ser bastante clara: la dinámica familiar. Muchos de estos adolescentes tienen una pobre red de soporte familiar. Muchas veces tenemos antecedentes de los padres, que también son consumidores de bebidas alcohólicas.
O sea, más expuesto está un menor en una familia en la que el padre o la madre tienen esta costumbre de beber licor de forma excesiva que uno que no la tiene.
Por supuesto, claro que sí. Además, los entornos de violencia familiar e intrafamiliar, así como la violencia física y psicológica, afectan tanto al adolescente como a lo que pueden evidenciar de sus padres.
¿Y el ambiente de las amistades también influye?
Por supuesto. En la etapa de la adolescencia, van ellos integrándose a grupos y ellos van pudiendo decidir qué grupo es el que más les puede favorecer para formar una red de amigos y van eligiendo. Entonces, si la red de soporte familiar es no muy adecuada, es inadecuada, va a tomar decisiones probablemente que no sean favorables para él y se va a apuntar hacia grupos que no son los mejores para ellos.
EL ABANDONO DEL TRATAMIENTO ES MUY ELEVADO
La doctora Carol Sousa Avilés indicó que muchos pacientes abandonan el tratamiento. “El nivel de deserción suele ser alto, por la experiencia en Magdalena. Entonces aquí la trabajadora social, la enfermera, tiene que estar constantemente haciendo las llamadas, las visitas domiciliarias, el trabajo con la familia, para que puedan ellos retomar. Muchos de ellos retoman, aunque es, como le digo, poco difícil, pero se hace”, expresó.

