Las bandas criminales más sanguinarias en el Perú
Se dedican a extorsión, sicariato, narcotráfico, trata de personas y algunas tienen vínculos con la minería ilegal

El principal problema del Perú, según los análisis y las encuestas, es la inseguridad ciudadana, impulsada por el crecimiento de bandas criminales que han convertido la extorsión, el sicariato y el narcotráfico en negocios transnacionales. Estas organizaciones, muchas de ellas surgidas en el norte del país, operan con estructuras jerárquicas, cabecillas identificados y conexiones con actividades ilícitas como la minería ilegal. El crimen organizado en el Perú ya no se limita a la extorsión local: se ha convertido en un fenómeno transnacional con vínculos en minería ilegal y narcotráfico.
Con decenas de bandas identificadas en el norte y cabecillas que operan desde cárceles, la amenaza exige una respuesta integral que combine inteligencia, cooperación internacional y reformas legales.
“EL TREN DE ARAGUA”
Organización criminal de origen venezolano —con base inicial en la cárcel de Tocorón— con presencia en Lima y diversas regiones del país, vinculada al narcotráfico, la extorsión, los préstamos “gota a gota” y la trata de personas. Su llegada al país se dio en medio de la crisis migratoria de 2014. Hasta junio pasado estuvo al mando de Héctor Guerrero Flores, “El Niño”. Tiene varias facciones en Perú.
“LOS PULPOS”
Nacida en Trujillo, La Libertad, “Los Pulpos” es considerada una de las organizaciones más violentas del país. Sus miembros se dedican a la extorsión de transportistas y comerciantes, además de sicariato y secuestros. Están muy vinculados con la minería ilegal en Pataz. Varios de sus cabecillas ya han sido puestos tras las rejas, pero Óscar Cruz Basilio, alias “Óscar”, se encuentra prófugo de la justicia. Han expandido su influencia hacia Piura y Lambayeque, Bolivia y Chile.
“LOS LOBOS”
Con fuerte presencia en Lambayeque y Piura, “Los Lobos” han establecido nexos con bandas ecuatorianas. Su campo de acción incluye extorsión, secuestros y tráfico de drogas. La Policía ha capturado células operativas en la frontera norte, pero la organización mantiene capacidad de regenerarse. Sus vínculos con el narcotráfico se evidencian en el uso de rutas hacia Centroamérica.
“LA JAURÍA”
En Trujillo, “La Jauría” fue creada por el delincuente conocido como “Negro Marcos”. Se ha consolidado como una red dedicada al sicariato y al cobro de cupos a pequeños empresarios. Mantiene una encarnizada rivalidad con “Los Pulpos”. Sus líderes locales han sido procesados por homicidios, pero la organización persiste en el control de mercados ilegales y en el lavado de activos. Actualmente, una facción conocida como “La Jauría Nueva Generación” es liderada presuntamente por Jolín Bazán Valderrama.
“LOS GALLEGOS”
“Los Gallegos” es una peligrosa organización criminal extranjera, considerada una facción del “Tren de Aragua”, que opera en Perú y se dedica principalmente a la extorsión, el sicariato, la trata de personas y el lavado de dinero. En Lima, opera principalmente en La Victoria y El Agustino. La Policía Nacional ha logrado desarticular algunas de sus facciones, como “Los Gallegos de Santa Anita” o “Los Gallegos del Norte”.
“LOS MALDITOS DE BAYÓVAR”
Centran su operación principalmente en el distrito de San Juan de Lurigancho, en Lima. “Los Malditos de Bayóvar” se dedican principalmente a la extorsión y cobro de cupos a empresas de transporte público y negocios; sicariato, robo y tráfico o usurpación de terrenos; trata de personas y proxenetismo. Su máximo líder fue Darwin Malca Hernández, “Loco Darwin”, condenado a cadena perpetua en febrero de 2021.
“COTA 905”
La banda toma su nombre de la zona Cota 905, un sector peligroso de Caracas (Venezuela) conocido por fuertes enfrentamientos armados. Sus integrantes migraron a otros países, llegando a Lima para disputar el control de economías ilegales, como el cobro de cupos y la explotación sexual, lo que desató violentas guerras de bandas contra agrupaciones como el “Tren de Aragua”.
REGIONALES
En Áncash operan “Los Terribles del Ajuste” y “Los Gatilleros de Bellamar”, mientras que, en Cajamarca, “Los Engendros” y “Los Fuertes de Palomino”. En Lambayeque se han identificado “La Nueva Generación del Crimen” y “Los Pepes”. Todas comparten un patrón: extorsión, sicariato y vínculos con economías ilegales. La minería ilegal se ha convertido en un campo fértil para estas organizaciones. En Pataz, La Libertad, bandas como “Los Pulpos cobran” cupos a empresarios mineros y controlan rutas de transporte de oro. El narcotráfico también es un eje central: las bandas utilizan corredores hacia Ecuador y Brasil para enviar droga, mientras que en Lima y el norte controlan el microtráfico.
