La teoría de la herradura
En la ciencia política hay un curioso postulado conocido como la teoría de la herradura, que dice que la extrema derecha y la extrema izquierda en realidad se parecen la una a la otra (en ciertos aspectos) y suelen doblarse como los extremos de una herradura. Lo que ocurre actualmente en la política peruana, con esa especie de romance entre Perú Libre y Fuerza Popular, le da la razón al autor de esta teoría, el filósofo francés Jean Pierre Faye, quien decía que las similitudes que existen entre ambos extremos hacen que por momentos casi se toquen. Además, comparten un rasgo autoritario y, a veces, totalitario que es su característica.
Algunos defensores de la teoría de la herradura afirman —incluso—que, cuanto más se alejan del centro dos posturas contrapuestas, más cosas empiezan a compartir. Es decir, cuanto más se polariza y radicaliza el pensamiento, más se acercan los dos opuestos. Las dos puntas representarían a la extrema derecha y a la extrema izquierda. Así, conforme más se tuerce el hierro de la herradura, las puntas se acercan cada vez más y hasta pueden llegar a tocarse.
Si nos atenemos a la teoría de Jean Pierre Faye, eso es lo que habría ocurrido con el cerronismo y el fujimorismo, que dejaron de lado sus diferencias y antagonismos para conformar una misma lista para la Mesa Directiva del Congreso.
Al margen de la aparente conveniencia e intereses mutuos en la aprobación de ciertas leyes en el Congreso —donde suelen coincidir en la votación— o los intríngulis que se pueden dar en el camino, hay un aspecto central que comparten la izquierda radical y la extrema derecha. Se trata de un enemigo común: los caviares.
Precisamente, la enemistad, el rechazo y el odio a los caviares ha sido, quizá, el factor determinante para que Perú Libre y Fuerza Popular hayan aceptado jugar por el mismo equipo con miras a capturar la Mesa Directiva, que tiene a su cargo la dirección administrativa del Congreso y de los debates que se realizan en el Pleno, de la Comisión Permanente y del Consejo Directivo, así como la representación oficial del Legislativo en los actos protocolares.
Ahora bien, los cargos que se les asignaron a los miembros de cada bancada dicen mucho del nivel de representatividad e injerencia. fujimorista Nano Guerra tiene la vicepresidencia y es el primer suplente. El hecho de que cerronista Waldemar Cerrón sea el segundo suplente denota un poder y capacidad de decisión muy inferiores. ¿Alguien se acuerda que Silva Monteza fue la segunda vicepresidenta en la mesa que presidió José Williams Zapata? Así estamos. Porque lo que digo y escribo siempre lo firmo.
