Opinión

La sombra cubana: ¡basta ya de injerencia!

Por: Max Anhuamán

¡Peruanos, despierten! La injerencia cubana no es un fantasma del pasado: es una amenaza viva, documentada y urgente que carcome nuestra soberanía desde adentro. Mientras dormimos en falsas seguridades diplomáticas, La Habana orquesta una red de subversión que une terroristas condenados, exguerrilleros y hasta expresidentes en un complot contra la democracia peruana.

Los informes de la DIRCOTE no mienten: es hora de pasar de la denuncia a la acción implacable. ¡No hay tiempo que perder! Esta sombra debe disiparse ahora, o Perú pagará el precio de su pasividad.

Piensen en los nombres que la inteligencia peruana ha rastreado sin descanso: Guillermo Bermejo Rojas, terrorista sentenciado; Edward Quiroga Vargas y Alex Pimentel, agentes de caos con historial armado. ¿Destino final? Pável Díaz, el “consejero” cubano acreditado en Lima. ¡No es coincidencia, es coordinación! La DIRCOTE los siguió paso a paso hasta esa órbita diplomática que sirve de escudo para ideologías destructivas. ¿Cuántas reuniones clandestinas se han gestado bajo el manto de la “amistad revolucionaria”? ¡Exijamos transparencia total! Cuba no envía diplomáticos; envía operadores para infiltrar y desestabilizar.

¡Y el escándalo no para ahí! Siguiendo a Amílkar Figueroa, alias “Tino” de las FARC —esa guerrilla que mutó, pero no se desarmó—, los agentes llegaron a Virly Torres, funcionaria chavista de alto perfil. ¿Qué encontraron? Reuniones explosivas en su propia vivienda con Ollanta Humala Tasso, el expresidente que juró lealtad a la Nación pero flirteó con agendas foráneas. ¡Esto no es chisme: es evidencia de financiamiento oculto y alineación ideológica! Humala como puente entre el castrismo y el madurismo, utilizando suelo peruano como tablero de ajedrez. ¡Basta de tolerar traidores internos! La soberanía no se negocia en salones venezolanos.

La urgencia brilla con luz propia en el presente: la sentencia contra Bermejo no es un punto final, ¡es una llamada de guerra! Esta condena prueba los lazos irrefutables con Vladimir Cerrón, el titiritero de Perú Libre que recicla manuales cubanos bajo bandera nacional. Cerrón no es un político excéntrico; es el eslabón vivo de esta cadena de injerencia. ¡Su influencia debe cortarse de raíz, o el extremismo se disfrazará de gobierno!

Y ahora el golpe maestro: ¡la salida inmediata de Alfredo “Gallo” Zamora es imperativa no es opcional! Este operador sombrío, con nexos en inteligencia y lealtades dudosas, es el último bastión visible de la red. ¡Expúlsenlo hoy! Su permanencia alimenta suspicacias, debilita al Estado y envía el mensaje equivocado: que Perú es territorio concesivo. ¡No más! Fusionemos inteligencia con decisión política: declarémoslo persona non grata, cerremos puertas a la sombra cubana y blindemos nuestras fronteras ideológicas.

¡Peruanos, el reloj corre! La DIRCOTE ha expuesto la verdad; ahora el gobierno, el Congreso y la ciudadanía deben actuar con urgencia quirúrgica. ¡No permitamos que la injerencia se convierta en dominio! Corten la sombra cubana de un tajo: por la sentencia a Bermejo, por los lazos con Cerrón, por la salida forzada de Zamora. ¡Perú soberano, ya! Si no es ahora, ¿cuándo? ¡Levántense, exijan, defiendan! La historia nos juzgará, pero solo si permitimos que esta injerencia siga respirando. ¡Fin a la sombra: acción inmediata o traición eterna!

(*) Exdirector de la Dircote.

Ex director de la DINI

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