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“La ortografía es como la ropa de un político”

El profesor Jesús Raymundo, conocido como Doctor Tilde, afirma que la forma de escribir dice mucho de sus gustos, su trayectoria y sus capacidades

POR: GERARDO PORRAS

El periodista y profesor universitario Jesús Raymundo se ha convertido en un paladín del buen escribir. Sus correcciones de tuits de políticos, documentos institucionales y otros textos de personajes públicos son verdaderas lecciones de redacción y por eso se vuelven virales en las redes sociales. Autor del libro “La redacción no se improvisa” y conocido también como Doctor Tilde, Jesús Raymundo dialogó con La Noticia sobre la importancia de escribir correctamente.

Profesor, existe un evidente bajo nivel en la redacción de los políticos (congresistas, ministros y otros funcionarios), que ahora es más perceptible debido a las redes sociales. ¿Está de acuerdo con esa apreciación?

La escritura digital nos muestra la calidad de la redacción no solo de las instituciones y empresas, sino también de los usuarios, como los políticos. Es como un espejo y, al mismo tiempo, como una esponja. Por un lado, muestra el escaso cuidado o dominio de las normas de ortografía y gramática, así como del vocabulario, es decir, las limitaciones en las destrezas de comunicación. Por otro lado, revela su actitud frente a los hechos que interesan a la mayoría.

¿Qué tan importante es escribir de manera correcta?

Uno de los principales requisitos de un buen texto es la claridad, porque así garantizamos la comprensión de los mensajes. Para lograrlo, debemos elegir las palabras exactas, estructurar las oraciones de manera sencilla, usar los signos de puntuación de manera correcta, saber cuándo escribir con mayúsculas o minúsculas y en qué casos utilizar las cifras. Los documentos, que dicen mucho de los autores y de las instituciones, deben ser revisados con pulcritud. En las redes sociales, un tuit o un post exigen, además, gran capacidad de síntesis, aplicar los criterios de netiqueta y gran versatilidad para escribir usando los signos extralingüísticos, como los emojis.

¿Qué errores cometen mayormente los políticos cuando redactan un tuit o un documento?

Quien piensa claro escribe claro, ya sea un texto breve, como un tuit, o un documento, que sigue una estructura. Un tuit es una idea completa, como lo es una oración. Es importante saber organizar las palabras para que esa idea se entienda sin problemas. A veces pensamos que escribir 280 caracteres es muy sencillo, y no seguimos una estructura, un orden, una secuencia. Entonces, escribimos como hablamos, en un caos total. En el caso de los documentos, se siguen los modelos que son aceptados en las instituciones o en el gremio, y no nos cuestionamos si son necesarias las oraciones extensas, con construcciones subordinadas o numerosos incisos. Tampoco nos preguntamos si tiene sentido el abuso de gerundios, de palabras escritas enteramente con mayúsculas o las citas textuales escritas en cursiva, negrita y entre comillas.

¿Hay licencias en las redes? ¿Es válido usar emoticones, abreviaturas, etc.? ¿Podría mencionar unos ejemplos?

La escritura digital es creativa, incluso lúdica. Todo tiene una razón de ser. Por ejemplo, los emoticonos y emojis enfatizan los mensajes escritos con palabras, pero no necesariamente las reemplazan. Estos conviven con los signos de puntuación y con otros signos, como la almohadilla o la arroba. Aunque parezca contradictorio, hay orden en esta escritura aparentemente caótica. En el caso de la abreviatura, es un error considerarla una solución a la aparente falta de espacio (la extensión en las redes sociales es la que necesitamos: ni más ni menos). Por eso, la escritura digital nos exige potenciar nuestra capacidad de síntesis.

¿Dice mucho la ortografía en el uso que los políticos hacen de las redes sociales?

Cuando los políticos tuitean, sin la asesoría de un community manager, se evidencian sus faltas ortográficas o de sintaxis. La ortografía es la ropa con la que un político viste sus opiniones o sus ideas. Es lo primero que se ve. Y eso dice mucho de ellos: sus gustos, su trayectoria, sus capacidades. Dice mucho también de las instituciones a las que representan. En sintaxis existe también descuido en cómo se tejen las palabras: en el uso de sustantivos, verbos, preposiciones, adverbios, entre otros. A muchos no les interesan estos aspectos. ¿Por qué? No lo sé. La verdad, me gustaría conocer sus razones.

¿Qué opina de las recientes entrevistas dadas por el presidente Pedro Castillo en lo que concierne a sus aptitudes expresivas?

El presidente Pedro Castillo tuitero no es el mismo que habla en los espacios públicos ni el que responde a los periodistas. El que escribe en Twitter parece ser más cuidadoso en fondo y forma, en el mensaje y en cómo lo dice. En cambio, el que aparece en público se apoya en frases hechas o figuras sencillas que reiteran algunas ideas. Y el que asiste a las entrevistas insiste en estos recursos. Las preguntas, que son más de una a la vez o incisivas, no son atendidas estratégicamente. Necesita de un mayor entrenamiento, porque una entrevista permite compartir mensajes, lo que los periodistas llamamos “pepas”, y es lo que el presidente no ofrece, y desaprovecha la oportunidad. A veces no cierra la idea porque se extiende demasiado o usa figuras que no ayudan a entender el mensaje.

¿Los periodistas que trabajan en las oficinas de comunicaciones, prensa e imagen institucional podrían ayudar a los políticos a comunicarse mejor?

No solo podrían ayudar a los políticos, sino también a las instituciones públicas. Los periodistas y los comunicadores son piezas claves de la comunicación institucional. Son profesionales a quienes se les debe capacitar y brindarles herramientas, como los manuales de estilo, que ayudan a uniformizar el estilo de la comunicación. Los políticos deben comprender que saber comunicar no solo es una necesidad, sino también es un compromiso. Por eso, periodistas y políticos deben trabajar en equipo.

ADVIERTE FALTA DE RIGOR EN TEXTOS PERIODÍSTICOS

El profesor Jesús Raymundo afirmó que cuando uno revisa las páginas web de los ministerios, Gobiernos regionales y municipalidades, se desnuda la calidad de los textos institucionales. Desde el título hasta la última línea se evidencia un descuido o la falta de rigor para redactar textos periodísticos.

“Se desconoce la estructura y la extensión de una nota, por ejemplo. Tampoco se sigue un estilo. Existe poco interés en la profesionalización y en la actualización”, expresó.

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