“La ONPE es sinónimo de incompetencia y torpeza”
El expresidente del TC, Víctor García Toma, responsabilizó al renunciante jefe de la ONPE, Piero Corvetto, del hecho de que muchas personas no hayan podido votar

- El expresidente del TC y exministro de Justicia, Víctor García Toma, afirmó que en un futuro se debe revisar el papel de las encuestadoras al señalar que durante semanas han estado tratando de condicionar y orientar el voto de los ciudadanos.
Por Carlos Rivero y Manuel Baldoceda
El expresidente del Tribunal Constitucional, Víctor García Toma, señaló que toda la crisis por las irregularidades registradas durante las Elecciones Generales es entera responsabilidad del exjefe de la ONPE, Piero Corvetto. En entrevista con La Noticia Al Día, en La Noticia TV (canal 27.2 en Best Cable y 203 en Cable Go), cuestionó la propuesta de elecciones complementarias.
Doctor, vivimos una incertidumbre por cómo se desarrollaron las elecciones el 12 de abril y los resultados de las mismas.
Yo debería dividir en dos el gran problema que tenemos. Uno es el caso del señor Corvetto y el otro sobre una prospección del proceso electoral. En relación con el señor Corvetto, todos conocemos la forma extraña en la que fue ratificado. Lo segundo es que, habiendo tenido una experiencia de cinco años atrás, se tenían que disipar todas estas dudas e incertidumbres que había generado en su competencia, en su idoneidad, incluso en su transparencia. Pero lamentablemente el señor Corvetto nuevamente ha fracasado, esta vez de manera más estrepitosa. En concreto, lo que hay es una denuncia penal realizada por el Jurado Nacional de Elecciones y se le imputa la supuesta perpetración de tres actos delictivos. Además, existen denuncias de la Contraloría que estarían vinculadas con la irregularidad de compras de bienes para el proceso electoral. Por consiguiente, no hay ninguna duda de que el señor deslegitimó en parte este proceso y contribuyó a que un número considerable de personas no haya podido votar.
¿Cuál es la segunda parte del problema?
En lo que se refiere al proceso en sí mismo, se ha hablado de fraude y para mí no existen elementos objetivos para hablar de ello. La falta de competencia, de idoneidad, la mediocridad, la desorganización y el caos no necesariamente implican una concertación o una voluntad dolosa para torcer la voluntad ciudadana, aunque sí, fruto de esa situación, ha afectado parcialmente al grupo de ciudadanos de Lima. En segundo lugar, no existe norma que permita llevar a cabo elecciones complementarias; esas solo están fijadas para los procesos municipales. Además, supongamos que existiera alguna fórmula legal para resolver este entuerto y se llevara a cabo un proceso parcial, ahí habría varios problemas. El primero es cómo identificar a los que votaron y a los que no votaron. Lo segundo es que ya sería un voto estratégico, porque deberían escoger entre dos o tres candidatos; obviamente ese no es un voto libre, es un voto condicionado a una realidad creada como consecuencia de este zafarrancho. Y lo tercero es que no hay que menospreciar la voluntad de los ciudadanos de otras agrupaciones políticas y de otras zonas que puedan entender que esto está dirigido a favorecer a una organización política en particular.
La misma ONPE, en base a los errores continuos, no respetó la legalidad. Entonces, ¿por qué no se podrían tomar medidas extraordinarias?
Está claro que acá hay un estropicio: se ha roto el jarrón y, hagamos lo que hagamos, ese jarrón no va a quedar igual. Pero tenemos que mirar hacia adelante, necesitamos llegar al 28 de julio para tener una nueva autoridad. Tenemos que centrarnos en lo que primero nos dice la ley, y esta no permite las soluciones que se están planteando. Ya en un análisis político, si acudiéramos a fórmulas extrajurídicas se abren las puertas de una nueva dificultad que ya es política. Es decir, hay sectores que observan con preocupación cómo, por arreglar este problema, terminamos complicando la situación. Va a haber ciudadanos de otras agrupaciones que no van a estar dispuestos a un nuevo proceso electoral, además de que ese proceso está lleno de incertidumbres. Estamos hablando de cerca de un millón de votos que pueden alterar la situación, máxime cuando ya se reduce a dos o tres partidos.
Esta situación también se pudo haber registrado el lunes 13, cuando se instalaron las mesas que no pudieron abrirse el domingo, cuando ya se sabía de los resultados de encuestadoras y un conteo inicial de ONPE…
Totalmente de acuerdo. Si bien es cierto que hubo buena fe, creo que fue una decisión del JNE para descomprimir la situación. Se entiende y se justifica, pero los resultados son los que le acabo de señalar. Los que votaron el día lunes ya solo votaban por Keiko, López Aliaga, Sánchez o eventualmente por Nieto; los demás ya no existían. Ha sido en este caso un voto estratégico y se ha dado en un marco de anormalidad, porque las encuestadoras o Transparencia empezaron a dar resultados en un momento bastante complejo. Ese es un acto de irresponsabilidad. Creo que en un futuro hay que revisar el papel de las encuestadoras, que durante semanas han estado tratando de condicionar y orientar el voto de los ciudadanos.
Usted fue ministro de Justicia. ¿Qué podemos decir sobre el derecho al voto de las personas que, por estar cuatro o cinco horas bajo el sol y su mesa no se instalaba, se retiraron a sus casas?
Muchas personas fueron con entusiasmo a votar y se encontraron con una pared. Esa pared se llama ONPE, que es sinónimo de incompetencia, de negligencia y torpeza. Eso es irremediable. Y esa es la gran responsabilidad del señor Corvetto. Pero, entendiéndose que ha habido una afectación al voto de un grupo de ciudadanos, la solución que se plantea, aparte de que no es legal, genera una situación distinta a la que se vivió esa vez. Porque los que llegamos a votar en esas circunstancias lo hicimos bajo un voto libre: teníamos 37 opciones. Y los que votarían la próxima semana, si es que hay elecciones, saben que solo les quedan dos o tres, y ese voto podría alterar resultados que ya se tienen en torno a diputados y senadores.
“Será un gobierno que no va a tener luna de miel”
Víctor García Toma señaló que el país está profundamente dividido y advirtió que ninguno de los candidatos que pasaría a segunda vuelta inspira plenamente empatía. “Será un gobierno que no va a tener una luna de miel porque, al estar partido el sistema de partidos políticos, las agrupaciones de extrema izquierda, en el caso de que gane Keiko o el señor López Aliaga, ya están con el cuchillo entre los dientes. Es decir, no le van a dar oportunidad. Entonces, vamos a vivir una situación crítica. Lo único que cabe, en el caso de que gane el sector democrático, es hacer una alianza lo más seria y fuerte posible y tratar de captar algunos votos de otras organizaciones para sostener al Gobierno desde el Parlamento”, apuntó.

