Opinión

La lucha contra la adversidad

Por: Martín Valdivia Rodríguez

Grandes músicos han destacado y logrado ser figuras universales a pesar de ser ciegos. Por ejemplo, Steve Wonder, José Feliciano y Andrea Bocelli. A los 21 años, Stephen Hawking fue diagnosticado de una esclerosis que años más tarde lo dejó paralítico, pero ello no le impidió convertirse en uno de los científicos más importantes del planeta. Todos estos personajes, pese estar en desventaja, lucharon contra la adversidad y no solo la vencieron, sino que tuvieron éxito en sus carreras profesionales.

Muchas veces el infortunio golpea fuerte, echa a perder desde pequeños emprendimientos hasta grandes proyectos. Pero no nos quedamos frente a limitaciones e impedimentos como los que tuvieron los músicos o el astrofísico arriba mencionados. A los invidentes les quedaron la facultad de escuchar y las manos para crear y ejecutar algún instrumento, además de la voz, claro está. Al científico Hawking, quien en 1970 demostró que la Teoría General de la Relatividad de Einstein implicaba que el espacio y el tiempo tendrían un comienzo en el Big Bang y un final en los agujeros negros, solo le quedó el cerebro.

Da que pensar en los que se sienten derrotados y conservan la salud, sus cinco sentidos que funcionan perfectamente, sus signos vitales que se encuentran en sus rangos óptimos, poseen lucidez mental y no existe ninguna situación que impida funcionar a esa extraordinaria máquina que es el organismo humano. Sin embargo, muchas personas, aun teniendo energías y el cerebro en sus plenas facultades, se derrumban y claudican en el batallar de la vida.

¿Cómo sería la vida si no hubiera piedras en el camino que sacar para ejercitar el cuerpo? ¿Cómo sería nuestra existencia si no hubiera problemas que resolver? Sería monótona, fría, sin emoción. Tener un problema demanda de nosotros la capacidad tanto mental como física para resolverlo, lo que implica desarrollar nuestras facultades. Ante una situación difícil, no podemos derrumbarnos, perder el tiempo en los lamentos o culpando a otros de lo que nos ocurre. Henry Ford, quien revolucionó el transporte y la industria en Estados Unidos, decía que “la mayoría de las personas gastan más tiempo y energías en hablar de los problemas que en afrontarlos”. Y tenía razón, muchas personas buscan paños de lágrimas para justificar el error o la simple mala suerte causante de un problema.

El asunto es enfrentarlo con la cabeza en alto y buscar una solución, ya que siempre hay una luz al final del túnel. Porque lo que digo y escribo siempre lo firmo.

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