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La historia de la mujer que murió con su niña en el desierto

No soportaron el calor y murieron por cansancio y deshidratación luego de cruzar la frontera en busca del “sueño americano”

La tristeza y el dolor no pasan en Colombia. El país de las alucinantes historias de Gabriel García Márquez se vio estremecido por un hecho real desgarrador. Una mujer de ese país intentó cruzar la frontera de México con Estados Unidos con la ilusión de hacer realidad el “sueño americano” con sus dos hijos, pero murió de sed y aniquilada por el golpe de calor en el desierto de Arizona. Una de las niñas, la mayor, de 11 años, también falleció. Solo se salvó el más pequeño, de 3 años, que fue hallado agonizante.

La prensa colombiana y mexicana han dado más detalles de esta asombrosa historia. La odisea que condujo a Claudia Marcela Peña a la muerte empezó el sábado 21 de agosto, cuando viajó rumbo a Tijuana en avión y ese mismo día se trasladó por tierra a Mexicali, donde, supuestamente, un “coyote” la iba a llevar a la frontera, según el testimonio de una de sus primas a la estación de radio colombiana Blu Radio.

“EL COYOTE”

La mujer quería reencontrarse con su esposo Hugo Pinzón, quien es el padre de Cristian, el menor de sus hijos, que milagrosamente sobrevivió a la dura travesía.

Como siempre, el “coyote”, uno de esos sujetos que ayudan a cruzar clandestinamente a los migrantes la frontera México-Estados Unidos por cierta cantidad de dinero, la abandonó en territorio estadounidense. Cansada, la mujer no pudo continuar y decidió llamar al número de emergencia.

LA ÚLTIMA LLAMADA

La llamada fue recibida por el Centro de Control, Comando, Comunicación, Cómputo, Coordinación e Inteligencia (C5i) en Sonora. “Por favor ayúdeme… me desmayo”, se escucha en el audio que fue compartido con Univisión Arizona por C5 Sonora. La voz de Claudia Peña denotaba su desesperación:

Claudia: “Por favor, ayúdenme”. Coordinador de la llamada:  “¿Cuántas personas están con usted?” Claudia: “Dos niños, por favor ayúdenme que me voy a desmayar”. María José: “Mami, tengo hambre”. Claudia: “Ya, mi amor”. Coordinador de la llamada:  “¿Tiene WhatsApp?”. Claudia: “Sí, señora”.

Coordinador de la llamada: “Le acabo de enviar un mensaje para que acepte compartir las coordenadas”. Lamentablemente, al celular de la mujer se le acabó la batería y dejó de funcionar. La patrulla intentó vanamente comunicarse con ella.

Cuando los oficiales norteamericanos llegaron al lugar donde se encontraban, los cuerpos de la mujer y su hija de 11 años estaban sin vida. El pequeño de tres años, aunque agotado, fue hallado con vida y trasladado según protocolos hasta un hospital de Phoenix.

ABANDONADOS

“Fue abandonada en el desierto por las personas que ella contrató para cruzar hacia Estados Unidos. Nos llama a la línea de emergencia del 911, se registran los datos, no se puede establecer una buena comunicación ya que tenía 3% de pila (batería)”,  dijo Guadalupe Lares, coordinadora encargada de la atención de la línea 911 que recibió la llamada de Claudia.

Lares agregó que, durante la llamada, la joven madre contó que llegaron caminando al desierto de Arizona a través de Mexicali, Baja California, luego de que un “coyote” los abandonó a su suerte.

Los “coyotes”, también conocidos como “polleros”, llevan a los migrantes o “pollos” avanzando en fila detrás de ellos para internarse en los áridos senderos que los conducirán a sus destinos, que muchas veces termina siendo la muerte.

SOBREVIVIENTE

Por el momento no se han confirmado las causas del fallecimiento, pero se presume que madre e hija no soportaron las inclementes temperaturas. El cansancio y la deshidratación las llevaron a desfallecer. El niño de tres años estaba menos agotado porque su madre lo habría cargado en brazos durante varias horas en el desierto.

El Ministerio de Relaciones Exteriores colombiano ha informado que el niño “estará en custodia de un centro de menores de edad de California hasta que se defina con quién permanecería en los Estados Unidos o si regresa a Colombia”.

DESIERTO EN LA FRONTERA ES UNA “TRAMPA MORTAL”

La caminata por el desierto de Arizona, que muchas veces es una “trampa mortal”, puede durar más de tres días, hasta llegar a la carretera que lleva a Tucson. Solo en 2019 las autoridades estadounidenses hallaron 153 cuerpos sin vida en la zona y durante los primeros cinco meses de 2021 se reportaron 81 fallecimientos, de acuerdo con cifras dadas a conocer por el grupo Fronteras Compasivas.

Por ello, Patrulla Fronteriza lanzó una advertencia sobre el mortal riesgo que representa adentrarse en el desierto de Arizona, especialmente durante los días que se esperan temperaturas por arriba de los 43 grados.

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