Opinión

Pedro Castillo no fue un “outsider”

Por: José Luis Gil

La campaña política está en pleno desarrollo con muchos más candidatos que en los procesos anteriores, con mucho menos calidad también, y por supuesto, salvo muy pocas excepciones, con una magra y penosa lista de propuestas en los temas mas importantes para el país: Inseguridad, salud, desarrollo, entre otros. A diferencia en elecciones pasadas, estas se daban en medio de una lucha ideológica y política traducida en discursos, gestos, mítines multitudinarios. La palabra del candidato y su valiente presentación cara a cara con el ciudadano, lograban finalmente que emerja un presidente y legisladores (o autoridades) de altísima calidad. En algún momento todo cambió, la palabra se devaluó, las ideas se esfumaron, los líderes escasearon y nacieron los bailes, la parafernalia, los regalos, prebendas y, los “outsiders”. Y ahí el país iba cayendo.

El primer “outsider” que recuerdo es el expresidente Alberto Fujimori, de quien nadie puede dudar de su inteligencia y capacidades para organizar y gestionar, sin discursos, pero si con acciones. Si no fuera por su impresentable criminal que llevó al gobierno, Vladimiro Montesinos, hubiera podido hacer más. Con los años ese recuerdo hace que hoy la idea de tener alguien que aparezca repentinamente, que nos salte a la vista sin importar si tiene discurso o no, si tiene mínimos estándares culturales, pero que genera algún sentimiento (o resentimiento) o sensación de antisistema, lo hace “presidenciable”. Y es la tragedia del Perú, creer en estas “estrellas fugaces” que terminan siendo un cerillo que “incendia la pradera”.

Muchos profesionales, de todas las tendencias, han tratado de explicar el por qué Pedro Castillo, un “outsider” de esos, triunfó en el 2021. Otros pretenden explicar que este hecho es una expresión “popular”, como que el “pueblo” peruano quiso ser gobernado por un sujeto como Castillo. Yo creo diferente, creo que fuimos timados, fuimos presa de una estrategia muy bien pensada, nada menos que por “sendero luminoso” (que cuando Pedro Castillo estaba en el gobierno se demostró esa ligazón) a manera de “plan piloto” en el que muchos cayeron mansamente.

Durante una década (2010-2021) la mayor parte de terroristas excarcelados de sendero luminoso aglutinados en el MOVADEF, pretendieron inscribirse en ONPE para convertirse en partido político. Las dos oportunidades en que fueron rechazados por el organismo electoral fue por tener dentro de sus bases doctrinarias las mismas que la agrupación terrorista.

No olvidemos que ellos, el MOVADEF, presentó no solo la documentación “en regla”, las firmas de adherentes, sino que además, las 66 bases a nivel nacional. ¿Qué significa esto? Que esas “bases” están integradas por los excarcelados, quienes organizaron desde estas, su presencia en todas las mesas de votación, hasta en los más recónditos lugares del país donde los partidos generalmente no llegan.

Es por eso que esta “estrategia” de tener una especie de “exoesqueleto” como organización les permite manipular a la gente directamente, lo hacen de manera permanente, se escabullen de las encuestas, y actúan solo en el momento de las votaciones para torcer la verdadera voluntad popular. La trama ha sido descubierta, pero aun muchos no lo creen. El fraude para elegir a Pedro Castillo fundamentalmente se llevó a cabo en las mesas de votación que los silenciosos y fantasmales excarcelados por terrorismo, manipularon. El resto es historia.

Hoy no podemos dudar que toda la izquierda incluso los caviares, son funcionales entre sí, aunque parezca que están “peleados”. Ellos pueden dar la imagen que están separados en diversos grupos, pero, cuando aparezca el “outsider” que ellos mismos inventarán, pondrán en movimiento su maquinaria, sus operadores, los “exoesqueletos”, las 66 bases del Movadef (SL) y todos los demás aparatos para volver a tener el poder por medio de los espacios que los partidos políticos persisten en abandonar.

Quienes conocemos las “mañas” de los que nos quieren imponer el socialismo, creemos que la derecha, en vez de andas de puyas, deberían organizar en unidad un ejército de personeros a nivel nacional para preservar la vida, la paz, la libertad y la democracia en nuestro país, sin intereses personales, “puestismos” o cualquier otra motivación más que salvar al Perú de la plaga de izquierda radical y de los caviares. Vamos con todo.

(*) Exdirector general de Inteligencia del Ministerio del Interior (DIGIMIN) y exGEIN

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