
Este 28 de julio no asumieron un cargo. Asumieron una responsabilidad histórica.
Ustedes no entran al Senado para hacer carrera. Entran para sostener la República. Y la República en el Perú tiene un nombre: Constitución Política de 1993. Se lo digo directamente: Ustedes juraron por los artículos 90 y 102 de la Constitución, no por un plan de agitación.
El Senado vuelve después de 33 años para ser el muro de contención contra la demagogia, el populismo y el totalitarismo disfrazado de protesta. Su función no es aplaudir en la calle. Su función es legislar, fiscalizar y revisar con frialdad, conforme a la Carta Magna.
Por eso, hoy se lo decimos fuerte y claro: gobiernen de acuerdo con la Constitución y no de acuerdo con los voceros del MOVADEF.
El Perú ya conoce esa historia. El MOVADEF no es un movimiento de opinión. Es el organismo generado por Sendero Luminoso, condenado por la justicia y señalado por la propia Constitución, en sus artículos 2 y 38, como contrario al orden democrático. Su objetivo nunca fue participar en democracia: fue destruirla desde dentro.
El artículo 38 de la Constitución es tajante: «Todos los peruanos tienen el deber de honrar al Perú y de proteger los intereses nacionales, así como de respetar, cumplir y defender la Constitución y el ordenamiento jurídico de la Nación». Defender la Constitución es incompatible con dar tribuna, legitimidad o poder a quienes reivindican a Abimael Guzmán y a quienes justifican la sangre de 70 mil peruanos.
Senadores:
Si ceden al chantaje, traicionan su juramento. Cada vez que voten por miedo a lo que dirá la turba organizada por esos operadores, estarán violando el artículo 93: ustedes no están sujetos a mandato imperativo. No representan a una ONG ni a un colectivo radical. Representan a la Nación.
Si legislan con la agenda del odio, destruyen el Senado. El artículo 43 dice que el Perú repudia la violencia. Cualquier ley que abra la puerta a una amnistía encubierta al terrorismo, a la infiltración en la educación o a la liberación de cúpulas senderistas es anticonstitucional.
Si quieren ser recordados, sean firmes. El país no necesita senadores tibios que pidan permiso para defender la democracia. Necesita senadores que apliquen los artículos 137 y 44: que defiendan la soberanía y garanticen la vigencia de los derechos humanos, pisoteados justamente por esos grupos.
El Perú no quiere más congresistas que se arrodillen ante quienes gritan más fuerte. Quiere senadores que se pongan de pie por quienes no tienen voz: las víctimas del terrorismo, los policías y militares asesinados y los niños adoctrinados.
La historia los está mirando. No juraron por el MOVADEF. No juraron por la asamblea constituyente chavista. Juraron por Dios y por la Constitución. Cúmplanla. Si lo hacen, tendrán el respaldo de millones de peruanos. Si la traicionan para congraciarse con los enemigos de la democracia, pasarán a la historia como los senadores que enterraron al Senado el mismo día que lo inauguraron.
(*) Exministro de Transportes y Comunicaciones | presidente del partido De mocracia y Libertad
