Joven talento crea aplicación turística en San Ignacio y gana concursos y beca
Fabricio Raúl Ricapa Pérez Roca, el cajamarquino de 16 años que convirtió la innovación en oportunidad

A sus 16 años, Fabricio Raúl Ricapa Pérez Roca ya es un nombre que empieza a resonar en el ámbito académico y tecnológico del país. Nacido en la provincia de San Ignacio, Cajamarca, este joven desarrolló un proyecto que lo llevó a ganar concursos nacionales y obtener una beca completa en la Universidad de Ingeniería y Tecnología (UTEC), en Lima.
Su historia es la de un talento que se abre paso desde la periferia. En una provincia donde no existe universidad, Fabricio decidió crear oportunidades desde casa. Consciente del potencial turístico de San Ignacio —una zona reconocida por su riqueza natural y biodiversidad—, diseñó la primera aplicación turística de la provincia. La plataforma centraliza información para visitantes y busca impulsar el desarrollo local a través de la tecnología. “En lugar de esperar apoyo externo, decidí crearla”, afirma con convicción.

El impacto fue inmediato. Su proyecto lo convirtió en ganador de los concursos Crea y Emprende y Eureka, donde destacó por la aplicabilidad y el beneficio real que ofrecía a su comunidad. Además, recibió reconocimientos de la Dirección Regional de Comercio Exterior y Turismo de Cajamarca y de Samsung Electronics, instituciones que valoraron su aporte tecnológico al desarrollo turístico.
Ese esfuerzo le abrió las puertas de la UTEC, donde hoy se prepara para convertirse en ingeniero de sistemas. La beca completa que obtuvo le permitió trasladarse a Lima y continuar potenciando su talento, demostrando que la innovación también puede nacer en provincia. “Creo firmemente que esta historia puede inspirar a muchos jóvenes peruanos, especialmente a quienes creen que las oportunidades están lejos”, señala.

Fabricio encarna la nueva generación de jóvenes que, desde regiones apartadas, buscan transformar su entorno con creatividad y perseverancia. Su aplicación turística no solo es una herramienta digital, sino también un símbolo de cómo la tecnología puede convertirse en motor de desarrollo local.
En tiempos en que la centralización educativa y tecnológica sigue siendo un reto, la experiencia de Fabricio Ricapa recuerda que el talento no tiene fronteras geográficas. Su ejemplo es un llamado a mirar hacia las provincias, donde miles de jóvenes esperan que sus ideas sean escuchadas y respaldadas.
Con apenas 16 años, Fabricio ya demostró que la innovación puede ser la llave para abrir puertas que parecían cerradas. Su historia es, sin duda, una inspiración para quienes sueñan con transformar el Perú desde sus propias raíces.
