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Javier Cipriani: “Hay que recordar siempre que los pobres son primero”

El diputado sostuvo que el país necesita autoridades con preparación profesional, pero también con honestidad, sensibilidad humana y compromiso con los sectores más vulnerables. Advirtió que la corrupción tiene consecuencias directas en la calidad de vida de la población.

El diputado Javier Cipriani Thorne, durante su análisis semanal de la realidad nacional, afirmó que el Perú necesita profesionales preparados, pero, sobre todo, personas con principios, conciencia social y compromiso con quienes menos tienen.

El legislador sostuvo que la política no puede continuar siendo un espacio donde las palabras tengan más valor que las acciones. En ese sentido, señaló que la verdadera grandeza de una persona no se mide por sus títulos o conocimientos, sino por el bien que realiza con ellos.

“Hay que recordar siempre que los pobres son primero”, enfatizó, al considerar que este principio debe orientar el ejercicio del poder y la labor de quienes tienen la responsabilidad de representar a los ciudadanos.

Cipriani cuestionó que en el país se valore a las personas principalmente por sus grados académicos, cargos y trayectoria profesional, cuando la preparación intelectual no necesariamente garantiza honestidad. A su juicio, la moral y los principios deben reflejarse en las decisiones y conductas de quienes ejercen funciones públicas.

Corrupción y recursos públicos

Como parte de su reflexión, el diputado mencionó que, durante los primeros ocho meses de 2026, la Contraloría identificó un perjuicio económico de S/722 millones y presuntas responsabilidades de más de 2.300 funcionarios públicos.

Al respecto, señaló que estos hechos deben ser investigados y sancionados cuando corresponda, pues los recursos públicos comprometidos podrían destinarse a atender necesidades urgentes de la población, como la construcción de escuelas, el equipamiento de hospitales y el acceso al agua potable.

También expresó su preocupación por la normalización de los casos de corrupción y cuestionó la indiferencia frente a las investigaciones que involucran a autoridades y funcionarios. “¿En qué momento dejamos de indignarnos?”, planteó.

La honestidad como responsabilidad pública

Cipriani sostuvo que la formación moral comienza en el hogar, se fortalece mediante la educación y se demuestra a través de las decisiones cotidianas. En esa línea, remarcó que no basta con conocer las leyes si no existe la voluntad de cumplirlas.

Finalmente, afirmó que quienes representan a los peruanos deben comprender que ejercer el poder implica una mayor responsabilidad sobre su conducta. Asimismo, advirtió que no se puede exigir honestidad a la ciudadanía si las propias autoridades no están dispuestas a practicarla.

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