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IA en el trabajo: el 46,36% de los peruanos condiciona su aceptación a la transparencia

La inteligencia artificial (IA) gana terreno en los espacios laborales, donde ya se utiliza para redactar textos, analizar datos, crear contenido y automatizar procesos. Sin embargo, su aplicación para evaluar el desempeño de los trabajadores plantea nuevos desafíos sobre la transparencia, la confianza y los criterios de medición.

El estudio La experiencia laboral 2026 en Perú: Ganar bien, vivir mejor y crecer sin renunciar, elaborado por WeWork y Michael Page, revela que el 46,36% de los trabajadores encuestados aceptaría que una herramienta de IA mida su productividad, dependiendo de la transparencia y de cómo se implemente. Asimismo, el 42,42% afirma sentirse cómodo con esta posibilidad, mientras que el 10% manifiesta incomodidad.

Los resultados muestran una mayor apertura frente a 2025, cuando el 39% aceptaba este tipo de medición y el 15% se sentía incómodo. No obstante, la aceptación está condicionada a que los trabajadores conozcan qué se evalúa, cómo se procesan los datos y qué consecuencias tendrán los resultados.

Claudio Hidalgo, presidente de WeWork Latinoamérica, advirtió que estas herramientas pueden ayudar a identificar oportunidades de mejora, pero señaló que medir la productividad requiere más que registrar la actividad de una persona. Sin criterios claros, la tecnología podría generar desconfianza en lugar de contribuir a la eficiencia.

La inteligencia artificial gana espacio en las jornadas laborales

El uso de estas herramientas ya está extendido entre los participantes del estudio. El 65,45% utiliza IA para búsquedas y redacción, mientras que el 62,73% recurre a ella para analizar datos o generar información relevante (insights). Además, el 54,24% la emplea para crear contenido y el 31,52% para automatizar procesos.

La percepción sobre sus beneficios también es favorable: el 95,76% considera que la inteligencia artificial puede mejorar la eficiencia laboral, más de cuatro puntos porcentuales por encima del resultado registrado en 2025.

En cuanto a la automatización, el 58,79% estima que entre el 11% y el 30% de su carga laboral podría automatizarse.

Sin embargo, esta aceptación convive con preocupaciones sobre los posibles errores y sesgos de la tecnología, la confidencialidad de los datos, la creatividad y la pérdida de pensamiento crítico y del componente humano en el trabajo.

El desafío de medir la productividad sin perder el factor humano

La incorporación de la IA en la evaluación del desempeño abre un debate sobre los indicadores que utilizan las empresas para medir los resultados de sus equipos.

La cantidad de correos enviados, las horas frente a una pantalla, las reuniones realizadas o las tareas completadas no siempre reflejan el valor del trabajo. Actividades como resolver problemas, negociar, liderar equipos, desarrollar ideas y tomar decisiones requieren criterios que no necesariamente pueden capturarse mediante métricas automatizadas.

Por ello, el reto para las organizaciones consiste en establecer indicadores adecuados para cada puesto y evitar que la medición de la actividad se confunda con la evaluación de los resultados.

Hidalgo sostuvo que la tecnología debe contribuir a comprender mejor el desempeño, sin convertir cada acción del trabajador en una variable de seguimiento. En ese sentido, remarcó que la productividad debe vincularse con el valor generado y los resultados obtenidos, y no únicamente con el tiempo que una persona permanece conectada.

Los resultados del estudio reflejan así una disposición favorable hacia la inteligencia artificial en el ámbito laboral, aunque su uso para evaluar a los trabajadores dependerá, en buena medida, de la transparencia de los procesos y de la confianza que las empresas sean capaces de construir.

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