“Hay que sacarle la grasa al Congreso”
José Cevasco, exoficial mayor y candidato al Senado por Podemos Perú propone eliminar la Comisión de Ética y reducir el personal administrativo.

- José Cevasco cuestiona la utilidad de la Comisión de Ética, creada en el año 2000, y sostiene que su funcionamiento ha sido ineficiente. Propone volver al sistema previo, donde el Pleno sancionaba con rapidez a los congresistas, evitando procesos largos y acuerdos políticos.
Por Carlos Rivero Melgar
En diálogo con La Noticia Al Día en La Noticia TV (Canal 27.2 Best Cable y Canal 203 Cable Go), el exoficial mayor del Congreso y actual candidato al Senado por Podemos Perú, José Cevasco, aseguró que su ingreso a la campaña electoral es para realizar un plan de “liposucción” administrativa para el Congreso que, según advierte, ha perdido el rumbo y la eficiencia.
¿Qué lo anima a meterse en esta campaña, sabiendo cómo es?
Mira, entro a la campaña con ilusión. Yo empecé a trabajar en el Senado teniendo 17 años, limpiando baños y oficinas, y en paralelo hacía mis estudios universitarios. Hoy tengo 62 años. Algo he aprendido y quiero regresarle al Senado mis conocimientos para poder modificarlo, reformarlo. Hacer una institución que funcione mejor para el bien del país.
¿Cómo se da ese acercamiento con Podemos?
Yo conozco a José Luna, el señor Pepe Luna, desde cuando él también era empleado en el Senado. Ahí nos conocimos. Ya han pasado muchos años y él ha visto mi andar. Y él tuvo la gentileza —cosa que le agradezco— de invitarme. Me dice: “Vente al partido, vente como invitado. Vente al partido manteniendo tu independencia. Y transmite tus propuestas de reforma al Parlamento que has venido haciendo durante tantos años. Te invito con el número uno para que tengas mayor posibilidad de poder entrar al Senado y poner en práctica todo lo que tú sabes y conoces. No te pido nada, no te obligo a nada”. Entonces, eso genera en mí decirle que sí.
¿Qué hay que reformar en el Parlamento?
Hay dos tipos de reforma: la reforma al sistema parlamentario y al sistema político. Y también reformas de carácter administrativo que son muy importantes. Empezamos por esta última, las reformas administrativas. Una de las críticas que tiene el Congreso es su altísimo presupuesto: más de 1,700 millones.
Y que sigue incrementando.
Cuando yo fui por primera vez oficial mayor del Congreso tenía 29 años, y el presupuesto no llegaba a 100 millones de soles. Hoy son 1,700 millones de soles. Hay ahí reformas administrativas que hacer para reducir el gasto e incrementar el nivel de eficiencia. Cuando yo era oficial mayor del Congreso, en el año 93, el Parlamento funcionaba con 800 empleados. Hoy tiene 4,000. Son 4,000, pero la gran carga del personal del Congreso está en cuanto a los empleados que trabajan con los congresistas.
¿Cuatro mil?
Sí. Más del 50, 60 o 70 por ciento quizá están trabajando con los congresistas. Ellos tienen 7 personas a su cargo. Antes tenían 4. Antes no había la cantidad de comisiones especiales, investigadoras, comisiones ordinarias, etc. Y eso ha ido incrementando poco a poco el número de personal. Entonces, si nosotros en el Congreso reducimos una serie de cosas, sabemos dónde está la grasa. Es como un gordito como yo: si tú le cortas la grasa al gordito, el gordito se hace más ágil, más eficiente. Eso tenemos que hacer con el Congreso. Y hay otras reformas también.
¿Qué otras reformas plantea?
Hay oficinas que, en mi opinión, no deberían existir. Antes no existían. Y hasta donde sabemos tú y yo, las funciones del Parlamento no han cambiado. Entonces, la pregunta es: si las funciones del Parlamento no han cambiado, ¿por qué hay más oficinas? Es parte de la grasita. Hay que reducir.
¿Es necesaria la existencia de la Comisión de Ética?
No.
¿Quién se encarga entonces de, por ejemplo, abordar estos casos como la congresista “cortaúñas”? ¿Quiénes deberían abordar eso?
Te voy a contar cómo era antes. Nunca ha existido en la historia republicana del Perú una Comisión de Ética. Se crea recién en el año 2000, y sonaba bonito. Pero hemos visto que a lo largo de los 25 años esta Comisión de Ética no ha sido eficiente en el tiempo y no ha dado sanciones ejemplares. Porque, dada la característica del Parlamento con tantas bancadas, esa Comisión de Ética se convirtió en un lugar donde las bancadas tomaban acuerdos internos a efecto de no sancionar a sus congresistas. ¿Qué pasaba antes? Antes, ¿cómo sancionaban a los congresistas que se portaban mal? Era muy sencillo: se conocía un hecho de carácter público. El presidente del Congreso, de la Cámara de Diputados o de la Cámara de Senadores formaba en el Pleno un grupo de tres congresistas. Y, de acuerdo con la gravedad del caso, podría llegar hasta cinco congresistas. El Pleno les decía: “Señores, ustedes han sido elegidos para que estudien este caso de mal comportamiento de un señor parlamentario”. Y el Pleno acordaba un plazo de una semana para que dieran una propuesta de sanción. Ahí no hay mucho que investigar.
¿Es más rápido?
Es más rápido, porque a los siete días ya tenías un parlamentario sancionado. Entonces, yo no creo que deba existir una Comisión de Ética, porque tiene un procedimiento como si se tratara de un proceso judicial: testigos, que venga el abogado… Se perdió la semana, meses. Mientras sucede eso, la población dice: “Ah, no, se está arreglando”, porque no hay velocidad en la toma de una decisión ante un hecho contundente.
Ahora, este tipo de reformas, por ejemplo, no necesita la Comisión de Ética. ¿Es fácil de hacer?
Sí.
¿Qué se necesita?
Un acuerdo en el Pleno y se acabó. Falta voluntad… Mira, los parlamentos no son buenos porque son perfectos en su estructura, tienen buenas reglas y son parlamentos tipo europeo. Los parlamentos son buenos cuando están compuestos por buenas personas. Y el votante tiene que buscar buenas personas con sentido común y con un pensamiento abierto a los cambios o a las modificaciones. El Perú ha cambiado mucho y nuestro Parlamento ha cambiado muy poco. Por ejemplo, ahora que hablaste tú del tema ético: hoy, si algún parlamentario es sancionado por causas éticas y solo se le castiga con 120 días de legislatura, que equivalen a medio año, se va el parlamentario sancionado y nadie lo reemplaza. Yo creo que cuando un parlamentario es sancionado por más de 30 días de legislatura, debe reemplazarlo su accesitario. Entonces, el parlamentario va a decir: “Si me porto mal y me sancionan, viene mi reemplazo, y si lo hace mejor que yo, mejor me porto bien para que no venga mi reemplazo”. Esa es otra reforma que hay que hacer: que el accesitario tenga una labor más activa, y va con las licencias de 30 días que también piden los congresistas.
Plantea que la renovación sea cada tres años
José Cevasco sostiene que el Congreso debe renovarse cada tres años. “Ya no esperar cinco años, sino que el parlamentario sepa que va a ser evaluado a la mitad del periodo y que tiene que portarse bien, porque si se porta mal, a los dos años y medio lo van a cambiar. Ese tipo de reformas, de manera que la población también sienta que está controlando y fiscalizando a su congresista, sea diputado o sea senador”, expresó.

