Opinión

Gabinete del pueblo y de todas las sangres

Por: Wilson Quispe Mamani

Cuando el 29 de julio juramentó el gabinete Bellido, se radicalizó la campaña agresiva contra el gobierno. Ahora el blanco de los ataques de la prensa al servicio de los poderes fácticos era el gabinete ministerial.

Desde 1990, se ha realizado una “captura” del Estado peruano por las grandes corporaciones económicas, quienes se benefician de políticas públicas, normas y decisiones del gobierno. Existen 4 mecanismos para controlar el estado: financiamiento de partidos y candidatos, el lobby, la “puerta giratoria” y campañas mediáticas.

Solo me referiré a la denominada “puerta giratoria” que consiste en que las grandes corporaciones colocan en los puestos del Estado a sus gerentes, que continúan a su servicio desde los ministerios; inclusive cuando terminan su gestión regresan a trabajar a las corporaciones o son ascendidos a un organismo internacional.

Los ministros son presentados ante la población como grandes técnicos, formados en determinadas universidades privadas de Lima o con estudios de posgrado en las universidades de los países imperialistas; y con experiencia en las grandes corporaciones privadas u organismos financieros internacionales. Esos ministros no tienen el objetivo de servir a las grandes mayorías; mejorar la situación de los trabajadores; defender a las comunidades campesinas y nativas; y proteger el medio ambiente y a los pueblos originarios. Eso explica la situación crítica de educación, salud, trabajo y seguridad social para el pueblo.

El gabinete liderado por el hermano Guido Bellido tiene el objetivo de desarrollar un gobierno que sirva a todos los peruanos. Los ministros provienen del Perú profundo, de las escuelas públicas y siempre han luchado por su pueblo; por eso la ultraderecha los condena.

Los anteriores gobiernos se encargaron de criminalizar las luchas populares, muchos dirigentes fueron procesados y sentenciados. Asimismo, fueron acusados por los poderes mediáticos de “terroristas”, es decir el “terruqueo” contra los que piensan diferente.

La libertad y la democracia neoliberal solo sirve a los intereses económicos de las multinacionales y corporaciones nacionales. Si te enfrentas a esos intereses ejercen una dictadura represiva con las fuerzas del orden o una dictadura ideológica a través de la prensa y sus intelectuales.

Perú Libre no ha cedido a esa presión mediática y no vamos aceptar ninguna “hoja de ruta”. El pueblo peruano eligió un gobierno que prometió cambios en el Plan Bicentenario y fue ratificado por el presidente Castillo en su mensaje a la nación del 28 de julio.

Como Congresista de la Región Puno donde el 90 % votó por Perú Libre, defenderé la voluntad de mi pueblo y lucharé por una nueva Constitución. Apoyaré la política general del gobierno y las principales medidas que requiere su gestión, daré mi voto de confianza al Gabinete del pueblo y de todas las sangres.

(*) Congresista de la República por Perú Libre

(*) La empresa no se responsabiliza por los artículos firmados.

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