
Un 28 de marzo de 1947 nació en el Callao una leyenda del fútbol peruano, quizás no tan reconocida como se merece. Su vida cambió un 31 de agosto de 1969 en la llamada Bombonera: sus dos goles nos llevaron al Mundial México 1970.
Esa selección peruana estaba llena de artistas del balón: Cubillas, Chale, Mifflin, Sotil, Perico León y el dueño del extremo izquierdo, Alberto Gallardo. Resulta que el “Jet” Gallardo se lesionó y el profesor Didí decidió el ingreso al once titular de un muchacho de 22 años que jugaba en el Sport Boys. Oswaldo Ramírez era duramente criticado por un sector del periodismo y la afición.
Ese día pasó a la historia como “Cachito” Ramírez: el verdugo de la Bombonera. Un sector futbolero lo llamaba “lechero” por ser oportunista, y esa tarde de 1969 nos regaló la primera clasificación ganada en la cancha por una selección peruana. “Cachito” tenía dos enormes virtudes: la primera, su velocidad; y la segunda, una extraordinaria capacidad para definir. A los 21 años fue goleador de la liga peruana y luego repitió el galardón en otros torneos. Con 27 goles es el máximo artillero peruano a nivel de Copa Libertadores y decimotercer goleador histórico del torneo continental. Campeón de la Copa América, logró títulos nacionales con la “U” y Cristal, además de la Copa Interamericana de clubes con Atlético Español de México.
“En el fútbol los goleadores son jugadores tocados, en cualquier jugada pueden anotar y sorprender a todos”, nos dijo hace unos meses “Cachito” en charla con este servidor. Hoy, sábado, cumple 79 años y, gracias a Dios, se encuentra muy bien física y espiritualmente. A veces nos encontramos en el supermercado en San Borja y empezamos a charlar de la actualidad del fútbol peruano.
Un par de anécdotas antes que nos gane el espacio en esta columna sabatina: A inicios de la década del 70, una famosa empresa de pelotas hizo una campaña de marketing poniendo los nombres de Teófilo Cubillas y Hugo Sotil en los balones de fútbol. Un empleado sugirió el lanzamiento de pelotas “Cachito” Ramírez y lo hicieron con poca expectativa de ventas. Resulta que la pelota más vendida fue la última que sacaron al mercado: “Cachito” vendió más que el “Nene” y el “Cholo”.
La segunda me la contó un amigo seleccionado nacional en dos mundiales y de maravillosa memoria. En todos los sorteos que realizaban con los jugadores de la selección peruana, el boleto ganador lo tenía “Cachito” Ramírez. Bien ganado el apelativo de “lechero” en los sorteos, pero en la cancha no solo la suerte lo llevó a la fama. Hoy que en nuestro país no tenemos delanteros de nivel internacional, recordar al gran goleador es reconocer a un héroe que, gracias a Dios, cumple 79 años. Muchas gracias por su gentil lectoría y comentarios en nuestras redes sociales. Bendecido Domingo de Ramos para todos.
(*) Director general de canal Sintonía Te Ve.

