Opinión

El Estado y sus socios empobrecedores

Por: Fernando Cillóniz Benavides

Muchos compatriotas, millones en realidad, son pobres. Lo que ganan no les alcanza para vivir dignamente. Muchos no tienen ni siquiera para comer. No tienen vivienda, agua potable, salud, educación, nada. Viven en la más cruel y miserable indigencia. Tremenda injusticia, descaro moral. ¡Cómo no va a ser injusto e inmoral ser pobre en un país rico!

A ese respecto, ¡qué cínicos resultan los políticos, corruptos, ineptos y demagogos, que lucran con la pobreza humana! “No más pobres en un país rico”. ¡Cómo olvidar el pegajoso y eficaz eslogan que propició el triunfo electoral en 2021 de uno de los partidos políticos más empobrecedores de la historia de nuestro país, Perú Libre!

Ahora bien, lo más dramático y contradictorio del caso peruano es que muchos peruanos que ahora son pobres no lo eran hasta hace algunos años. Y una cosa es ser pobre, lo cual de por sí es terrible. Sin embargo, mucho peor es empobrecerse, es decir, pasar de mal a peor. Es el caso de millones de compatriotas. ¡Una tragedia social!

Bueno pues, el principal empobrecedor, aunque parezca mentira, el Estado corrupto, indolente e inoperante. Al trabar y burocratizar el proceso de inversión privada, incluso pública, el Estado ha devenido en el principal obstáculo para la generación de empleos formales y dignos.

Por otro lado, en los servicios de agua, salud, educación y seguridad, muchos compatriotas también han sido empobrecidos por el Estado. Consumir agua cara y contaminada empobrece. Enfermarse por consumir dicha agua empobrece más aún. Hacer colas de amanecida en los hospitales del Estado también empobrece. ¡Cuánto tiempo se pierde sin poder trabajar! Tener que comprar medicamentos en las “boticas de enfrente” también empobrece. ¿Acaso EsSalud y/o el SIS no debían suministrar los medicamentos gratuitamente?

La mala educación estatal también empobrece. ¡Cómo no va a empobrecer una educación a cargo de docentes que no tienen ningún mérito pedagógico o moral, más allá de sus ideologías violentistas, envidiosas y clasistas! Y qué decir del empobrecimiento que genera la delincuencia, que no solo extorsiona y secuestra, sino que roba, agrede, hiere y mata a gente inocente.

No obstante, hay también otros empobrecedores que están fuera del Estado, pero que juegan en pared con el monstruo estatal. Los “ambientalistas”, por ejemplo. El entrecomillado es para diferenciarlos de los ambientalistas de verdad. Porque, ¿quién no quiere el cuidado del medio ambiente?

Los “ambientalistas” son aquellos que se oponen al desarrollo de la agricultura amazónica, café, cacao, palma aceitera, etc., so pretexto de proteger los bosques y animales. ¿Y la gente pobre? ¡A quién le importa la pobreza humana!, parecen decir esas ONG “ambientalistas”. Lo único que les importa son los millones que reciben de organismos internacionales, sin ningún beneficio para la población pobre de nuestra Amazonía.

Como se ve, estamos plagados de empobrecedores, tanto dentro del Estado como fuera de él. Todos tienen el común denominador de ser “antis”: anti-mineros, anti-AFP, anti-agroexportadoras, anti-farmacias privadas, anti-pesqueras. Ellos son “anti” todo lo que signifique progreso económico y bienestar social. El único “pro” que tienen los empobrecedores es la pro-pobreza. En ese sentido, ¡vaya que se están saliendo con la suya! La pena es que los paganos, ¡cuándo no!, siempre resultan siendo los pobres.

(*) Exgobernador regional de Ica

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