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“El descontento es contra la clase política”

Sociólogo Luis Yaranga afirmó que los resultados electorales evidencian la demanda de una mayor presencia del Estado en las regiones

  • Luis Yaranga dijo que, si bien en los últimos años creció no solo el antifujimorismo, sino también el antikeikismo, impulsado por sectores jóvenes que volvieron a involucrarse en la política tras las protestas de 2020, el mayor rechazo es hacia la clase política. 

POR: CARLOS RIVERO MELGAR Y MANUEL BALDOCEDA

En entrevista con La Noticia al Día, en La Noticia TV (canal 27.2 en Best Cable y 203 en Cable Go), el sociólogo Luis Yaranga analizó los resultados de la segunda vuelta electoral y sostuvo que el avance de Roberto Sánchez responde principalmente al descontento social acumulado en amplios sectores del país más que a una consolidación de la izquierda como fuerza política. Asimismo, advirtió una profunda fractura entre Lima y las regiones, el creciente rechazo a la clase política y la necesidad de impulsar políticas sociales que atiendan a las poblaciones más vulnerables.

¿Cómo cree que la izquierda logró desmarcarse de la percepción negativa que dejó los últimos cinco años de gobierno y mantenerse competitiva en estas elecciones?

La izquierda llegó debilitada y fragmentada tras la caída de Pedro Castillo, mientras que los gobiernos posteriores contaron con el respaldo de sectores de derecha. Sin embargo, el descontento ciudadano no fue contra una ideología en particular, sino contra toda la clase política. Ese malestar social, especialmente en las zonas rurales y la sierra, impulsó la votación a favor de Roberto Sánchez.

¿La baja votación de la izquierda en primera vuelta se debió a su falta de unidad y planificación?

Históricamente, las izquierdas en el Perú han estado divididas en distintas corrientes y no han logrado consolidar una coalición sólida. Esa fragmentación también se reflejó en la primera vuelta, donde las propuestas vinculadas a la inclusión social y a los trabajadores tuvieron poca presencia. Sin embargo, en la segunda vuelta no se evidenció un fortalecimiento de la izquierda, sino una expresión del descontento social frente a problemas como la inseguridad ciudadana, el aumento del costo de vida y la inestabilidad política. Muchas personas no encontraron respuestas en las propuestas de continuidad del modelo económico y demandaron una mayor atención al aspecto social. Si el crecimiento económico no se traduce en beneficios para los trabajadores ni en instituciones estatales más sólidas, el Estado termina perdiendo capacidad de respuesta ante las necesidades de la población.

¿El resultado de esta segunda vuelta confirma que los peruanos siguen votando más en contra de un candidato que a favor de otro?

En los últimos años ha crecido no solo el antifujimorismo, sino especialmente el antikeikismo, impulsado por sectores jóvenes y universitarios que volvieron a involucrarse en la política tras las protestas de 2020. Esa corriente se ha fortalecido y hoy se refleja en los resultados electorales. Además, más allá del rechazo a Keiko Fujimori, existe un creciente rechazo a toda la clase política. Por ello, el próximo gobierno deberá buscar acuerdos amplios y gobernar con todas las fuerzas políticas para evitar una mayor fractura social y política en el país.

¿Podemos afirmar que este resultado responde a un voto de protesta, similar al que se reflejó en los votos blancos y viciados de la primera vuelta?

El voto blanco y viciado expresa un rechazo tanto a la derecha como a la izquierda. En cambio, el voto de protesta se reflejó en regiones como Puno, donde persiste el reclamo por las muertes registradas durante las protestas y la falta de justicia. Además, estrategias como la criminalización o el “terruqueo” ya no generan el mismo efecto de antes. Por el contrario, han provocado un mayor rechazo al fujimorismo, al punto que 15 regiones le dieron la espalda en estas elecciones, evidenciando una profunda fractura política y social en el país.

Si existe una fractura social tan profunda, ¿un acuerdo entre políticos será suficiente para superarla?

Cualquiera que llegue al gobierno debe impulsar una política de Estado con rostro humano, llevando el presupuesto y los programas sociales a los sectores más vulnerables y alejados del país. En muchas zonas la presencia estatal es muy débil, con servicios de salud, seguridad e instituciones públicas insuficientes. Por ello, es necesario replantear las políticas públicas para reducir las brechas.

CULPA A POLÍTICOS Y AUTORIDADES DEL RECHAZO

Luis Yaranga sostiene que el próximo gobierno deberá priorizar la gobernabilidad y evitar decisiones que profundicen la polarización política del país. También consideró que propuestas como los indultos a figuras vinculadas al escenario político reciente podrían generar nuevas tensiones sociales una vez concluida la campaña electoral.

Asimismo, señaló que el descontento ciudadano no solo alcanza a los políticos nacionales, sino también a las autoridades regionales y locales, debido a los problemas de corrupción, la mala gestión y las obras inconclusas.

Por otro lado, planteó la necesidad de una reforma estructural del Estado, con mayores mecanismos de control y fiscalización, para recuperar la confianza de la población y mejorar la atención a los sectores más vulnerables.

 

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