La corrupta izquierda totalitaria

Por: Francisco Diez-Canseco Távara

El destape realizado por su propio hijo de los fondos ilícitos utilizados por el ex guerrillero y terrorista Gustavo Petro para financiar la campaña electoral que lo llevó a la presidencia de Colombia, pone una vez más en evidencia la total falta de escrúpulos de la izquierda totalitaria que, lamentablemente, ha llegado al Poder en varios países de América Latina, aprovechando las libertades que son inherentes al sistema democrático para luego avanzar en el propósito manifiesto de destruirlo.

Es indispensable diferenciar, con meridiana claridad, a la izquierda marxista-leninista totalitaria que se disfraza de demócrata, de la verdadera izquierda democrática, aquella que hace muchos años abandono el marxismo y que está representada por partidos como el Social Demócrata alemán, el Laborista británico, el PSOE español y el propio Demócrata en Estados Unidos.

Recuerdo muy claramente cuando en un debate que sostuve con el ex cura Arana me indicó que lo había ofendido al tildarlo de comunista, lo cual se desprende inequívocamente del ideario de su partido: la piel de cordero es necesaria para que estos lobos puedan medrar en el sistema democrático con el cuento de la nueva Constitución que les sirve como caballo de Troya con el objeto de avanzar con sus planteamientos totalitarios y obsoletos.

“Es indispensable diferenciar, con meridiana claridad, a la izquierda marxistaleninista totalitaria que se disfraza de demócrata, de la verdadera izquierda democrática, aquella que hace muchos años abandono el marxismo y que está representada por partidos como el Social Demócrata alemán, el Laborista británico, el PSOE español”.

Acertadamente, Lord Acton sostiene que el Poder corrompe, pero el Poder absoluto corrompe absolutamente y, la izquierda totalitaria lo que preconiza es precisamente ese poder absoluto: eliminación de las libertades públicas, existencia de un partido político único, estatización de los medios de producción y prestación de servicios y creación de un sistema policial que persigue, encarcela, tortura y elimina a los disidentes y opositores. Esa concentración de poder político y económico sin duda es instrumental para generar altos grados de corrupción.

Pero los camaradas de la izquierda totalitaria del siglo XXI, a diferencia de los líderes primigenios que se corrompieron al llegar al Poder, llegan para aprovechar corruptamente ese poder y a sabiendas, como con precisión lo aclaró en su discurso inaugural Salvador Allende, que el socialismo no es ya el paso previo al comunismo -la sociedad sin clases en la que “a cada cual según su capacidad y a cada cual según sus necesidades”– sino un fin en sí mismo.

Debemos enfrentarlos, desenmascararlos y derrotarlos por el bien de nuestra Patria.

(*) Presidente de Perú Acción

Presidente del Consejo por la Paz

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